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Según tu Palabra - Lectio Divina Imprimir
 
Dedicar 25 minutos a los textos de la Palabra de Dios de la Eucaristía de cada día. Cinco minutos a los siguientes pasos:                          Disponerse - Leer - Escuchar - Orar - Vivir
ESCUCHA DE LA PALABRA

39.
"No cabe duda de que esta primacía de la santidad y de la oración sólo se puede concebir a partir de una renovada escucha de la Palabra de Dios. Desde el Concilio Vaticano II ha subrayado el papel preeminente de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia, ciertamente se ha avanzado mucho en la asidua escucha y en la lectura atenta de la Sagrada Escritura. Ella ha recibido el honor que le corresponde a la oración pública de la Iglesia. Tanto las personas individualmente como las comunidades recurren ya en gran número a la Escritura, y entre los laicos mismos son muchos quienes se dedican a ella con la valiosa ayuda de estudios teológicos y bíblicos. Precisamente con esta atención a la Palabra de Dios se está revitalizando principalmente la tarea de la evangelización y la catequesis. Hace falta, queridos hermanos y hermanas, consolidar y profundizar esta orientación, incluso a través de la difusión de la Biblia en las familias. Es necesario, en particular, que la escucha de la Palabra se convierta en un encuentro vital, en la antigua y siempre válida tradición de la "lectio divina", que permite encontrar en el texto bíblico la Palabra viva que interpela. orienta y modela la existencia" (Novo Millenio Ineunte. S.S. Juan Pablo II)

  
LA BIBLIA, LA VIDA - LA VIDA, LA BIBLIA

Fuente: SEGUN TU PALABRA

En la Palabra hay poder del Espíritu Santo para convertir tu vida. Lo importanmte no es lo que tú puedes, lo que tú sabes o lo que tú tienes... Lo más importante de todo es el poder del Espíritu para dar vida, para hacer de nuevo, para generar actitudes de perdón, de misericordia, de entrega, de servicio, de bondad, de verdad, de amor, de mucho amor, de mucha luz en los momentos más oscuros. Al leer la Biblia, ve preguntando al Señor en tu corazón: ¿Por qué tengo miedo si nada es imposible para Tí?

La Palabra de Dios es Espíritu y Vida. Cuando peor estás, cuando las cosas te van mal, cuando hay cosas de la vida que te hieren el corazón, cuando ya no puedes más, es cuando mejor vas a poder abrirte a las sorpresas de Dios, al poder misericordioso de su Espíritu que sólo quiere hacer en tu vida la de Jesús: su liberación, su victoria, su muerte y resurrección por ti y para darte vida en abundancia. Cuando te vayas abriendo a escuchar al Señor en la Palabra, ve preguntándole desde tu corazón: ¿Por qué tengo miedo si nada es imposible para Tí?

Es en la oración donde el Espíritu funciona, donde el Espíritu trabaja, donde el Espíritu no para de hacer nuevas las cosas. Es orando la vida que llevas y las cosas que te pasan en tu corazón cuando el Espíritu actúa y te lo va explicando todo. Es viviendo en pobreza la oración cuando se aprende a dejar hacer a Dios y a tener experiencia de su misericordia, de su mano sobre la tuya y del poder de su Palabra, que actúa sin hacer ruido, por dentro, sin grandes aparatos, de verdad, y con amor entrañable y que se entiende. Cuando brote la oración, ve diciéndote al oído del silencio: ¿Por qué tengo miedo si nada es imposible para Dios?

No es el dinero, ni el bienestar, ni el éxito profesional, ni tu poder, ni tu fuerza, ni el tener de todo, ni el vivir bien, ni el sentirte a gusto contigo mismo... es el amor del Amor de Dios y que el Espíritu te enciende en el corazón para que tú lo pongas en todo lo que haces cada día. La Vida de la Palabra de Dios entre nosotros es cuestión de amor, de servicios concretos, de darse, de entregarse, de olvidarse de uno mismo, de ser buena gente, de estar pedniente del otro, de compartir lo que Dios te da, de caminar al paso de quien tienes cerca. Cuando confrontas tu vida con la Palabra de Dios, dí mirándote a los ojos del corazón: ¿Por qué tengo miedo si nada es imposible para Dios?

El Espíritu Santo, el Señor y dador de vida, es quien nos hace vivir en el Amor de Dios, quien nos da sus dones, quien lleva la iniciativa, quien nos amó primero, quien nos lleva de la mano, quien nos va explicando el camino a través de las personas, con palabras humanas, con parábolas de las cosas que vives cada día y según cada uno va comprendiendo. La vida de Dios-con-nosotros no es cuestión de ideas, sino de amor: de luz y calor en el corazón. Jesús no es un libro que enseña y que te habla, es el Hijo Amado de Dios la prueba de que Dios te ama incondicionalmente y con locura. Cuando te duela la vida y no comprendas todo lo que pasa, habla de verdad con Dios y espera sin dudar que te responda esta pregunta: ¿Por qué tengo miedo si nada es imposible para Tí?

Para leer queriendo escuchar a Dios y encontrarte con Jesús en la Palabra, prueba a cantar esta canción tan conocida, a tu manera y varias veces, haciendo pausas mientras vas leyendo. Tú pon sólo mucho amor en lo que dices, ya verás lo que pasa:

"Tú palabra me da vida, confío en Tí, Señor. Tu Palabra es eterna en ella esperaré".




LECTIO DIVINA - CINCO PASOS EN UNO

Fuente: "
Según tu Palabra" (www.seguntupalabra.com)

1.- DISPONERSE

Aprende a dar este paso en la misma Palabra de Dios. Lee despacio, con atención, y dejando entrar en tu interior que el Espíritu te enseñe en (Mc 6, 45-52) a fijarte en Jesús aprendiendo de Él. Tranquilízate, serena tu corazón: Jesús no es un fantasma. "Ánimo, soy yo, no tengáis miedo". No te agobies, acepta las cosas tal como son en realidad.

Te vas a enterar de muchas cosas de Dios cuando la vida te haya enseñado a reconocer que los hombres somos más bien torpes para las cosas de Dios. Quien mejor reconoce esto es quien mejor pide -porque sabe lo que necesita, y no por pedir- la ayuda, la asistencia y la luz del Espíritu Santo. Si pones en manos de Dios la torpeza de tus limitaciones y realidades, llegas antes a la Palabra de Dios. Lo peor es creerte que sabes mucho y ponerte a tratar la Palabra como si Dios fuera una asignatura, una idea, o un fantasma cuya historia se cuenta en la Biblia.

Si llamas al Espíritu Santo para que te ilumine y te lleve a la Palabra, vas a notar la paz de Dios y la serenidad con las que ocurren las cosas con su presencia. Comenzar pidiendo luz porque nuestros ojos son torpes, es nuestra verdadera dimensión y cómo antes te pones en camino hacia Dios.

Muchos días vas a ver que disponerse es simplemente dedicarse, ponerse a ello, elegir, decir que sí, decir que no a muchas otras cosas, y dedicarle tiempo y corazón a Dios. Muchos días te será costoso, te lo pondrán difícil las diez mil historias de la vida de cada día, para que así vayas aprendiendo poco a poco, lo que valen las cosas buenas de la vida, y la importancia de lo importante.

2. LEER

Leer con atención es leer muy despacio y pendiente de las palabars, de los detalles, y de todo lo que ocurre y se dice en lo que vas leyendo. Para muchas personas la atención es leer varias veces el mismo texto dejando que las palabras vayan sonando ppor dentro.

Lo bueno es leer con calma, sin prisas por terminar y por comprender todo cuanto antes y a la primera. No se trata de técnicas de lectura rápida. Es mejor ir dando tiempo a las palabras para que vayan entrando, cayendo, y diciendo lo que tienen que decir en el corazón.

Párate las veces que quieras, haz las pausas que necesites y te vaya poniendo el Espíritu. Ve leyendo despacio, respirando, sin agobios por comprender, y queriendo escuchar a Dios en la atención que pones a las palabras, a los signos de puntuación, a los espacios, las cosas que no se entienden, y al autor humano del texto. En las Guías de Estudio de estos meses te proponemos preguntas para que practiques y aprendas a leer buscando las respuestas.

Ten presente que leer no es interpretar ni escuchar a Dios literalmente. Este paso de los "5 Pasos en uno" es una primera fase previa y preparatoria para encontrarse en escucha y oración con el Dios de la Palabra y con sus planes de amor para tu vida: Jesús. Vas a aprender mucho sobre este paso de la lectura orante en (2 Cor 3, 1-6). No te lo pierdas, habla con Dios de lo que el Espíritu te ha escrito en el corazón.

3. ESCUCHAR

En (1 Sam 3, 1-20) vas a poder aprender actitudes de escucha, fijándote en Samuel cuando era niño "y no conocía a Dios porque no le había sido revelada la Palabra del Señor". Y es que "El Reino de Dios es de los que son como los niños" (Mc 10, 13-16). Así que ya sabes, ve aprendiendo: escuchar a Dios tiene más que ver con la fe y las cosas limpias y sencillas de cuando eras niño, que con las especulaciones intelectuales.

Es el Espíritu Santo quien te va dando de leer y quien lleva de la mano la niña de tus ojos. Es el Espíritu Santo -con infinidad de mediaciones humanas- quien te enseña a leer la Palabra escuchando que Dios te habla. Dios quiere revelarse, ser tu padre, que tú le conozcas, le escuches, le ames, le obedezcas, y salgas de tí mismo siguiendo a Jesús, su Hijo amado.

Dios quiere ablandarte el corazón para que te enteres (Sal 81). Dios hace más por acercarse a tí, por explicarte las cosas de su corazón, y darte su amor, que tú por entregarte a Él, dejarle hacer, y abrirte a su Palabra. Para escuchar a Dios es más importante lo que esperas y confías en Él, que lo que sabes sobre Él.

Déjate de teorías y complicaciones, como mejor se escucha la Palabra de Dios en la Biblia es desde las necesidades de tu corazón. Ábrete a la Palabra, lee escuchando y orando: (Mc 7, 21-37). La Palabra de Dios es para quienes necesitan salvación y la alaban con alegría en sus vidas, lee escuchando y orando: (Hch 13, 46-49). La Palabra no cabe, no puede entrar en los duros de corazón, en los que viven obstinados y encerrados en sí mismos, lee escuchando y orando: (Sal 95; Sal 81).

4. ORAR

Eso, sí, fíjate en Jesús, ese es el mejor camino para enterarse de la Palabra de Dios, pon en Él toda tu atención cuando abras la Biblia. Enfoca de un modo especial su corazón, sus actitudes, sus gestos, sus sentimientos, sus comportamientos: "Se levantó de madrugada y se puso a orar" (Mc 1, 12-39). "Estaba dormido" (Mc 4, 35-41). "Se le acercó un leproso suplicándole de rodillas y le dio lástima" (Mc 1, 4-45). Unos iban a verlo "para que les curara", otros "para ponerlo a prueba" (Mc 2, 1-12; Mc 8, 11-13). "Pensaban que era un fantasma" (Mc 6, 45-52). "Expulsaba a los demonios" (Mc 1, 29-39).

Déjate de fórmulas oracionales, palabrería, y tradiciones humanas que invalidan la Palabra de Dios (Mc 7, 1-13). Ora a Dios Padre hablando con Él desde Jesús. Ora en Jesús, con Él y poniendo tu vida en su forma de hacer las cosas. Haz de la oración algo personal, hazla roce que da cariño, diálogo, compañía... Deja de pensar tanto en tí mismo y fíjate en Él entrando en tu corazón: ahí hay más de tí que en tí mismo.

Ora desde el corazón en la Palabra. Habla con Dios de tus cosas con la Palabra en el corazón, como lo hacía la Virgen María. Los textos de estos dos meses del Evangelio de Marcos relatan muchos milagros, situaciones de fe, asuntos humanamente imposibles de creer, que si los acoges en oración y los actualizas en tu corazón, serán Palabra de Dios para tí y para hoy, que te harán vivir en el poder de Dios.

Intercede, levanta las tejas (Mc 2, 1-12) de tu cabeza y ora a Dios con todas las personas que tienes en el corazón, y como quien ha pasado en Jesús "de la muerte a la vida" (1 Jn 3, 11-21).

5. VIVIR

En muchos pasajes del Evangelio de Marcos que se leen en estos meses vas a ver que Jesús cura y sana el corazón tocando, con las manos, estando en contacto con las personas, y no con palabras mágicas y cosas raras como los maestros de las ciencias ocultas. Cuando leas algunos de estos pasajes del Jesús de los milagros, del poder de Dios, y de la compasión de las personas, ve corriendo a tu parroquia y habla con Jesús Eucaristía de todo esto y de todas las esclavitudes en que vives.

En tu vida, en tu mundo, y en tu corazón hay mucha lepra, sida, sordera, desconfianzas, inclinaciones al consumo, a las drogas, al egoísmo,a la manipulación de las personas, al acohol, a quedar bien, a la envidia, a ir a lo tuyo sin contar con nadie, a ser los primeros, a quedar por encima de los demás, a la codicia del dinero, al engaño, y a muchas cosas que hacen sufrir a los más débiles... Tú no puedes hacer los "5 Pasos en uno" como si no pasara nada, como si la Biblia fuera un libro de otro mundo, y como si Dios fuera un ser lejano y del cielo que no se interesa en tu vida.

Muchas veces en "los 5 Pasos en uno" puede ser que te dediques a discutir y pedir signos (Mc 8, 11-13), a saber hablar de Dios, a alardear de conocimientos bíblicos, y a abusar de dialécticas y componendas de nuestro yo (Mc 9, 30-37) más que a caminar hacia Jesús en la Palabra. Hacemos esto quitando protagonismo al Espíritu Santo y poniendo nuestra confianza en cosas humanas, poque en el fondo nos da reparo y hasta miedo que Dios sea quien lleve nuestra vida.

Leer escuchando y orando el texto: (1 Jn 3, 11-21) te va a dar mucha liberación y mucha luz para encarnar y vivir la Palabra que Dios vaya poniendo en tu corazón. Hay quien dice que la Palabra de Dios se interpreta con el trato que damos a las personas con las que vivimos.


PRACTICA DE LOS CINCO PASOS EN UNO
("Según tu Palabra" - Mayo-Junio 2010)


"Viento, fuego...": PENTECOSTES (Hch 2, 1-13)

1.- DISPONERSE

Hoy es sábado, tengo más tiempo, y la verdad es que necesito echar un rato con la Biblia para escuchar al Señor. Ha sido una semana agobiante por muchos motivos. Recibo como algo del Señor que me hayan pedido participar este mes en la revista con una práctica de los "CINCO PASOS". Y precisamente con el texto que relata PENTECÓSTÉS en Hechos 2, 1-13. Me viene de maravillas dedicar tiempo a estar tranquilo y serenarme un poco, hoy que tengo más tiempo y menos prisa. Comienzo buscando la presencia de Dios, quiero centrarme en Él. Tengo la Biblia abierta y al ver una estampa del Espíritu Santo, se me ocurra cantar muy despacito eso de : "Inúndame, Señorm con tu Espíritu... Y déjame sentir el fuego de tu amor, aquí en mi corazón, Señor..." Lo repito varias veces. Escuchar que canto a solas me enciende y me abre el corazón.

2.- LEER

Como el texto ya me resulta conocido, hago por leerlo muy despacio y varias veces. Veo que en este relato hay dos grupos de personas. Uno es de los primeros seguidores de Jesús que están reunidos. Pero la reunión no era ordinaria y como otras. Era un día de Pentecostés muy especial. Había más fiesta que la judía de cada año. Era una reunión muy extraordinaria. "De repente", se puede leer que todos quedaron llenos del Espíritu Santo. Jesús lo había prometido. Lucas lo cuenta con expresiones y fórmulas del Antiguo Testamento. También usa antiguas comparaciones para expresar lo que hace el Espíritu. El ruido que formaban "venía del cielo" y era como un viento huracanado. Tenía una fuerza que movía a cada uno a recibir "como lenguas de fuego". Comenzaron a hablar lenguas extrañas. El otro grupo es el de judíos piadosos, de muy distintas procedencias detalladas en el texto. Acudieron a donde estaban los primeros, alertados por el ruido que éstos formaban proclamando las maravillas y grandezas de Dios. Lo que pasaba era algo extraordinario, maravilloso, y desde luego ruidoso, por la alarma y el poder de convocatoria que provoca. Tenía que ser algo muy grande. En el texto se dice que los judíos estaban atónitos, estupefactos, perplejos por lo que estaban viendo y oyendo, al punto de ir a ver qué es lo que pasaba. Y entendieron que estaban borrachos, exaltados, fuera de sí. Era algo fuera de lo normal. Movía la curiosidad de la gente. Daba que pensar. El Espíritu como viento impetuoso llena y enciende el corazón de los primeros discípulos. Éstos, alabando ruidosamente a Dios porque están muy contentos, alertan a los judíos que sólo quieren comprender por qué actúan tan alocadamente. Si se lee el capítulo entero los dos grupos, entre lenguas raras y sospechas, acaban entendiéndose. Los que parecían borrachos y exaltados, dieron testimonio, explicaron con un poder recibido, su experiencia de Jesús, y en el verso 41, se escribe muchos años después de que los contaran, que: "se les agregaron aquel día unas tres mil personas",

3.- ESCUCHAR

La lectura ha sido intensa. Ahora voy a intentar leer, en silencio y sin palabras, las impresiones de este texto en mi corazón. Voy a dejar que las palabras hagan eco. Tengo la esperanza de llegar a escuchar hoy algo de aquel ruido: "............."

4.- ORAR

Señor, tú sabes todo lo de esta semana: lo de mi hija, lo que pasó en el viaje a Valencia, la reacción de Teresa, la reunión del viernes... Aquí tienes lo que pasa y lo que siento. No quiero pedirte nada, mejor quiero entregártelo todo y vaciarte el corazón para que también lo llenes de Espíritu Santo que me arranque a cantar y proclamar tus maravillas. Te lo digo despacito y entre nosotros: ¡Qué grande eres, Señor, qué bueno eres con la gente como yo, que sólo queremos comprender y controlarlo todo! Dame algo, Señor, déjame probar una pizca de experiencia de aquel viento y aquel fuego que llena de Espíritu Santo. Haz que forme ruido, decirte que te quiero para que se enteren en mi casa, y Teresa, y mi hija, y en la iglesia de mi pueblo y en el mundo entero. Que se me note, Señor, que se note que estás vivo y presente entre nosotros. Mi corazón se está enterando, ya va aprendiendo, que sólo hay que pedirte, Espíritu Santo: el don de los dones, el que lo llena todo cuando uno se vacía y te deja hacer. Dame, Señor, tu Espíritu.


5.- VIVIR

Es verdad que muchos días vivo empeñado en ser cristiano como si todo fuera cosa mía. Sin dejar espacio al Espíritu Santo, al viento, al fuego, a la fuerza de lo alto, a la presencia de Dios en lo que pasa. Como si Pentecostés sólo fuera el espectáculo de aquel día que se cuenta en el Libro de los Hechos de los Apóstoles. Hoy me doy cuenta de que el viento y el fuego no paran de soplar y encender los corazones de la gente de estos días cuando creemos que Dios es mucho más bueno y más grande que nuestros conflictos e infidelidades. Hoy me doy cuenta de que el Espíritu Santo sigue llenando los corazones, suavizando las cosas, poniéndonos de acuerdo y haciendo a Jesús entre nosotros. En muchas cosas de cada día, en pequeños detalles, entre la gente más sencilla y dolida que conozco, voy viendo que sopla viento, que arde fuego, que hay grandeza de Dios cuando somos pequeños, que hay fuerza del Espíritu Santo para ver las cosas que pasan hoy en el mundo y en la iglesia desde lo bueno que es Dios. Señor, no pares de tocar en mis ojos: estoy viendo que hay muchas nueces en el ruido que hace el viento y el fuego de tu Espíritu.

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PRACTICA DE LOS CINCO PASOS EN UNO
("Según tu Palabra" - Mayo-Junio 2010)


POR LA FE... (Carta de Pablo a los Gálatas 3, 26-29. - Domingo 12º del tiempo ordinario)

1.- DISPONERSE

Nunca me ha costado tanto hacer los CINCO PASOS. He intentado mil veces, durante una semana, relajarme en soledad y silencio, pero ha sido imposible. A trompicones he ido haciendo cada paso. A cada instante del día he llevado las palabras de Dios en mi corazón. El Espíritu Santo me ha alentado en cualquier sitio: en la cocina, en el coche, en el trabajo, en el ascensor, andando por la calle. Hoy, que escribo estas cosas, la Providencia me ha llevado esta mañana a la capilla de San Onofre. Sin prepararlo, he podido escuchar en silencio la Palabra de Dios, ante el Santísimo Sacramento. Estoy convencida de que Jesús me ha llevado hasta allí porque me estaba esperando, para que habláramos en paz: el Señor sabía que necesitaba estar a solas con Él.

2.- LEER

El Apóstol Pablo escribe una carta a los gálatas, pequeñas iglesias de paganos convertidos (no judíos) del territorio actual de Turquía, para defender con pasión y ternura su enseñanza: que por la fe en Jesús todos somos libres, y por el Espíritu que nos ha donado ya somos hijos y herederos de Dios de pleno derecho, no esclavos de la Ley. Es sorprendente la frescura que tiene esta pequeña e intensa carta, su lectura salta y vibra, cuánta fuerza fel Espíritu posee. A Pablo le llegaban noticias de que sus pequeñas comunidades, fundadas con tanto esfuerzo en la alegría y la libertad del Espíritu, se estaban echando a perder por la influencia de los judaizantes, que les enseñaban que había que pasar antes por ser judío para ser cirstiano, es decir, que tenían que observar estrictas reglas de cultos y cumplimientos en los que se había convertido la Ley, degenerada en un formalismo estéril y carente de la frescura del Espíritu.

Pablo usa términos que conviene revisar para entenderle. Así que busco en el vocabulario de mi Biblia los siguientes: LA LEY, que al principio fueron palabras orientadoras de Dios a su pueblo, dadas por Moisés como enseñanzas de vida con sabor a "buena noticia", y que con los siglos se convirtieron en letra muerta. PROMESA: la que hace Dios a Abrahán y Sara: "Vete a la tierra que yo te indicaré. A tu descendencia le daré esta Tierra. Yo haré de tí un gran pueblo". FE: la fe no consiste en acptar una verdad religiosa de la que no tenemos experiencia sensible. Está íntimamente relacionada con la confianza. Tiene fe el que se fía sin reservas de Dios. Por eso Abrahán (y su mujer Sara, que ya no hay distinción entre hombres y mujeres) es presentado como ejemplo supremo de fe y como padre de todos los creyentes. (Una mujer, María, es madre de los creyentes por la misma razón). Cristo exige la fe para salvarse. Y Pablo también. Y aunque es un don de Dios, requiere la colaboración libre del hombre. SALVACION: es la Justicia de Dios, la justificación. Para los judíos, la justificación es obtener el favor de Dios por las obras que hacemos, en cumplimiento de la Ley. El que no lo haga está en pecado, es decir, es rechazado por Dios. Para Pablo estamos salvados por la fe en el Mesías. BAUTISMO: es el signo visible de la gracia, profunda e invisible, que Dios concede a quien acepta por la fe la Buena Noticia proclamada por Jesús. Es Jesús quien devuelve a la Ley su dimensión de palabra que da la vida y que sólo sirve cuando está penetrada por el amor.

3.- ESCUCHAR

Escucho a Jesús pidiendo fe, confianza total en Él: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo". Sobra decir más. En estos días estoy viviendo una experiencia dura y difícil como catequista y delegada de formación en una hermandad (agrupación todavía) de nuestra parroquia. Mi misión es ayudarles en el crecimiento y maduración de su fe. Nuestra experiecnia de fe choca frontalmente, porque tenemos enfoques distintos sobre cómo vivir y expresar la fe. Pero el Señor nos unió un día, para que aprendiéramos juntos a conocerle. Necesito en este momento hacer mi trabajo fiándome de Cristo, confiando en que Él sabrá hacer el suyo. Necesito fe. No serán mis obras ni mis palabras las que salven a mis hermanos, sino las que les hablen de Dios. No serán los cultos y el cumplimiento de las normas los que nos den la vida, sino la confianza plena en Jesús. Estamos revestidos de Cristo por el bautismo, nos hemos puesto su traje para parecernos a Él. De nada sirve establecer distinciones y categorías: hermano mayor, prioste, diputado, catequista o camarera. Cada uno tiene su función, pero todos somos uno en Cristo, somos suyos, somos la promesa que hizo Dios a Anrahán, sus hijos somos su gente, la fortuna de Dios, que es esta pequeña hermandad que no es mía, sino de Cristo.

4.- 0RAR

Gracias, Pablo, luchador incansable por el Evangelio, gigante de la fe. Cuánto tengo que aprender de tí, que soy menos que una mota de polvo en este camino de anunciar la Buena Noticia de Jesús a las iglesias, como hacías tú. Hoy te hablo así y oro contigo, porque somos hermanos por la fe en Cristo, y nos hace iguales. Tú también me interpelas con tus palabras, vibrantes y llenas de pasión ¡Qué misterios de Amor tan grandes tiene Dios! Gracias, Señor Jesús, por envolvernos a todos, por acogernos en tu Cruz. Me embeleso ante Tí. Me das la paz que necesito. Gracias por el don de al fe que me has dado, porque es tuya mi fe, la has ganado tú para mí. Gracias, mi Dios, gracias. Y ayúdanos a entender.

5.- VIVIR

Que estas otras palabras deSan Pablo sean el lema de mi vida para nuestra pequeña comunidad de hermanos. Que cuando saquemos los pasos a la calle, la gente sepa que: "Vivo de fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí. Si la salvación se alcanzara por la Ley, en vano se habría muerto el Mesías".


PRACTICA DE LOS CINCO PASOS EN UNO
("Según tu Palabra" - Mayo-Junio 2010)


MANDAMIENTO NUEVO: (Jn 13, 31-38)


1.- DISPONERSE

Abro las manos para sostener la Biblia. Abro la Biblia por el evangelio de Juan 13, 31-38. Abro el corazón para ir creyendo que Dios habla hoy a sus hijos como el Padre que va dando y repartiendo pan en la Palabra-del-día que leemos en la Iglesia. Abro los ojos para mirar cómo vivo desde el mensaje del texto. Abro la boca para leer con hambre de que el Espíritu me enseña a vivir como Jesús. Abro los labios para besar la Escritura que voy a leer en este rato de escucha y oración leyendo la Biblia. Me quedo con la boca abierta mirandlo a la Virgen María diciendo que sí al Señor mientras voy rezando un avemaría muy despacito y con muchas ganas. Me preparo para estar abierto y disponible a la voluntad de Dios en las palabras de este texto.

2.- LEER

Leo el texto en una Biblia de estudio con mucha información y ayudas junto al texto. Divide el Evangelio de Juan en partes. A la segunda parte la llama "libro de la Hora". Contiene las etapas de la glorificación de Jesús y abarca desde el capítulo 13 al 20. Las notas me ayudan a situar los siete versículos de este textto en una lectura global del evangelio de Juan y evitar recetas y frases hechas sobre el mandamiento nuevo. Leo el texto muchas veces. Después repito los versículos 34 y 35, muy despacio, procurando que se graben en mi memoria y en el disco duro de mi corazón. Dicen las ayudas de la Biblia que en este texto comienza el discurso de despedida. Jesús está en el momento cumbre de la cena de Pascua. Leo los capítulos 13 y 14 completos. Jesús habla a corazón abierto queriendo enseñar a sus elegidos más cercanos. Jesús está hablando en primera persona. Se le nota íntimo y sereno, pero entregándose a los suyos, muy próximo ya de Getsemaní. Todos mis focos se centran en Él. Soy todo ojos para leer que Jesús está hablando a los suyos.

3.-  ESCUCHAR

Ahora cierro los ojos para ver más claro y más adentro, para estar un rato repitiendo y repitiendo intnsamente: "Os doy un mandamiento nuevo: que so améis..." Doy vueltas y más vueltas a estas palabras que decía Jesús en aquel tiempo y siguen sonando hoy llenas de vida. Siento que van calando y resonando en mi corazón. Soy todo oídos para escuchar a Jesús hablando a sus más íntimos y próximos seguidores.

4.- ORAR

Me sale de dentro, me llegan a los labios ganas de besar de nuevo las Escrituras Sagradas que tengo abiertas entre las manos. Y lo hago diciendo lo que siento por dentro. Gracias, Jesús, porque tu vida entera es la mejor explicación del mandamiento nuevo. Tú haces lo que dices. Te pido que mi vida de cada día sea desde tu amor: Te lo pide alguien tan egoísta como yo. Te lo pido en nombre de tantas mujeres y hombres que sólo vamos a lo nuestro y vivimos para nosotros mismos. Tú ya sabes cómo soy y cómo vivo. Por eso me emocionan estas palabras y me llega la vida nueva y abundante que contienen. Tú me conoces mejor que nadie. Conoces todos mis pasos y los caminos por los que ando. Conoces bien del pie que cojeo. Ya sabes cuánto me caigo, y yo sé bien cómo tú levantas. Claro que tu amor se nota y nos confunde y hasta nos convierte. Querer a la gente como tú es lo que más claro habla. Las personas más felices que conozco, viven así. Hablan de tí sin palabras, se les ve caminar de tu mano y tratar con los que viven sirviéndoles con cariño. Señor, tus palabras me mueven, pero tu vida me arrastra. Haz que viva como tú: contando la buena noticia de que Dios es el Padre bueno de cada hombre.

5. VIVIR

Sí, Señor Jesús, este nuevo mandamiento y la ley de tu amor son cosas del corazón. Ahí liberas de uno mismo y originas la esperanza de que otra vida y otro mundo sean posibles entre los hombres. Ahí, en el corazón, comienza la vida nueva de la gracia, de la entrega, de vivir cada uno como don para con quien vive. Ahí nos hacemos todos hermanos, más humanos, más capaces de escucharnos y vivir mucho más allá de nosotros mismos. Porque la verdad es que este mandamiento nuevo, parece que sigue nuevo de tan poco usarlo. Y así nos va, por eso hay tanto sufrimiento entre nosotros. No hay más que ver cómo vivimos en cada casa, en cada familia, en la iglesia, en las empresas y cada vez que los hombres nos juntamos... No hay más que ver las noticias de televisión, leer la prensa, abrir un libro de historia o echar mano de estadísticas de tantas formas de sufrir y hacernos daño unos a otros. Señor, tú sí que sabes amar y hacer felices a los hombres. Pero tú ya nos conoces, Señor, nos conoces por nuestros nombres y lo que hacemos cada uno. Gracias porque tú tienes mucha paciencia y palabras de vida eterna.


PRACTICA DE LOS CINCO PASOS EN UNO
("Según tu Palabra" - Mayo-Junio 2010)


ABRIRTE LAS PUERTAS DEL CORAZÓN: Jn 20, 19-23

1.- DISPONERSE

Por la mañana temprano, antes de ir al trabajo, cuando todo está tranquilo y silencioso, me dispongo a hacer la oración con la Palabra de Dios. Enciendo una vela, representando que voy a recibir la luz de Dios. Abro mi corazón al Espíritu Santo: Dios mío, que tu Palabra ilumine mis pensamientos y transforme mis sentimientos. Hazme ver por dónde quieres  que vaya, qué tengo que rectificar en mi vida para que se asemeje cada día más a la vida del Señor. Que cada día tu Palabra me llene más de tu bondad, misericordia, comprensión, respeto, y así poder amar y servir más y mejor a mis hermanos.

2.- LEER

Hoy hago la lectura de Juan 20, 19-23. Los discípulos estaban reunidos pero con  miedo y con la puertas cerradas porque había muerto el Señor y tenían miedo a los judíos. Vuelvo a releer este párrafo y me fijo en la noche. La noche representa la oscuridad, la ausencia de luz. Esto nos pasa a todos cuando no tenemos al Señor con nosotros. Sigo leyendo que estaban reunidos y juntos en la tristeza. En los momentos más duros es cuando más unidos debemos estar pero no para venirnos abajo y tirar la toalla. Continúo leyendo el texto: Jesús entró inesperadamente y se puso en medio de ellos, como una aparición, por sorpresa, como cuando nos encontramos con alguien sin esperarlo. Jesús les saludó diciendo: Paz a vosotros. Es el regalo que siempre da Jesús a sus seguidores. Les transmite que como el Padre le envía a él, así él envía a sus discípulos con la autoridad del Padre. Pero les hace ver que no pueden ir por los caminos anunciando su mensaje sin la asistencia del Espíritu Santo, por eso les dice: "Recibid el Espíritu Santo", y les da potestad para perdonar los pecados en su nombre. Vuelvo a releer nuevamente todo el texto. Palabras que me llaman la aten ción: reunidos, miedo, paz, alegría, envío, Espiritu Santo, pecado, perdón...

3.- ESCUCHAR

Dios mío, qué me quiere decir en esta mañana tu Palabra. Que mis sentimientos y pensamientos estén limpios de todo mal para recibir tu Palabra. Me dices que necesitamos al Espíritu Santo para vencer nuestros miedos y abrir las puertas de nuestro corazón para llegar a los hermanos, especialmente a los que están más solos y sufrientes. Necesitamos sentir en nosotros la presencia y asistencia del Espíritu Santo par recibir la paz y ser instrumentos de esa paz allí donde nos encontremos.

4.- ORAR

Dios mío, quiero abrirte el corazón totalmente, tú lo sabes todo de mí, por tanto no puedo ocultarte nada. Aun así, con mis fallos y errores, sé que me amas y nos amas a todos. Señor, yo también te quiero, aunque sé que no es un amor perfecto como el tuyo. Transfórmame, Dios mío, con tu Palabra, hazme cada día más digno de tí y amigo de mis hermanos. Que no quede en mis pensamientos y sentimientos una partícula de egoísmo, rencor u odio hacia alguien y prepárame para toda obra buena allí donde tú me envíes.

5.- VIVIR

Quiero, Señor, seguir siendo tu discípulo, aprendiendo cada día más de ti, de tus enseñanzas y de tu vida, porque todo lo que dices, lo vives. Ante tantos mensajes que hay en el mundo de violencia de todo tipo, corrupción, desgracias, injusticias, etc. y que en su gran mayoría ocurren por el alejamiento de la humanidad de Dios, yo quiero vivir unido con los hombres y mujeres cristianos y colaborar en tu mensaje de perdón, amor y paz para toda la humanidad. Nuestra fe en tí, Señor, con la asistencia del Espíritu Santo, nos lleva a que podamos llegar a donde creemos que no llegamos, como les pasaba a los primeros discípulos, porque todo es obra tuya y nosotros somos pequeños instrumentos en el servicio del Reino.








  
LA BIBLIA, LA VIDA - LA VIDA, LA BIBLIA

Fuente: SEGUN TU PALABRA

Dios usa tus problemas y necesidades para acercarte a Él, para que recurras a Él, para unirte a Él, para que te refugies en Él, para que dependas de Él, y te conviertas a Él. ABRE TU BIBLIA.

Cuando se sufre no quedan fuerzas ni ganas para oraciones superfluas. En los sufrimientos se aprenden cosas de Dios que no se aprenden ni en los libros, ni en las conferencias, ni en las universidades. ENTRA EN LA PALABRA DE DIOS.

Cuando lo estés pasando mal es cuando más y mejor comprendes la Palabra de Dios. Te enteras de que Dios te habla en la Biblia. Aprendes a confiar en Él. En tu corazón hay entonces buena tierra para la semilla de la Palabra. ESCÚCHALE.

La Biblia está llena de experiencias de vida de personas a las que sus problemas y debilidades les obligaron a mirar a Dios, a fiarse de Él, a creer en su Palabra, y a depender de Él más que de sí mismos. LEE ESCUCHANDO A QUIEN TE HABLA.

En la Biblia aprenderás que el plan de Dios para tu vida incluye TODO lo que te pasa, incluye: tus errores, tus heridas, tus debilidades, tus defectos, tus desastres, tus enfermedades, tus limitaciones... TU VIDA VIENE EN LA BIBLIA.

Los acontecimientos de tu vida forman parte y están juntos en el plan de Dios. No son actos aislados, sino partes independientes de unos pasos y un proceso para hacerte como Cristo. Todo lo que Dios permite en tu vida es para que seas imagen y reflejo de su Hijo Amado. MIRA TU VIDA DESDE DIOS.

En tu vida se irán reproduciendo ahora las mismas experiencias por las que pasó Jesús entonces: el rechazo, la tentación, María la Madre, la soledad, la injusticia, la incomprensión, la muerte, la resurrección, el amor de Dios... Dios te quiere en su Hijo Jesucristo. MIRÁNDOLE A ÉL.

Las dificultades y los problemas no convertirán tu vida en la de Jesucristo automáticamente. Hay personas que viven amargados por sus sufrimientos. Tú tienes que tratar lo que pasa en tu vida como lo haría el mismo Jesucristo. Lo importante es que te consideres en las manos y dentro del plan de Dios, no a solas con tu dolor y tus problemas, y de espaldas a Dios, insistiendo en hacer sólo lo que tú quieres. ORA TU ViDA.

Crecerás en Jesucristo cuando empieces a ver la mano de Dios en las circunstancias y acontecimientos más variados, confusos, y aparentemente pequeños y poco importantes de la vida. No te preguntes: ¿Por qué a mí? Pregúntate mejor: ¿Para qué a mí? ¿Qué querrá decirme y que aprenda con todo esto? DEJA HACER AL ESPÍRITU SANTO.

La esperanza en los momentos difíciles no es cuestión de pensamientos positivos, de expresiones de buenos deseos, o de optimismo natural. Es una certeza basada en la misericordia de Dios que es el Padre bueno que ama y conoce como nadie a cada uno de sus hijos. DIOS TE AMA Y SE INTERESA EN TU VIDA.

LEE LA BIBLIA LEYENDO TU VIDA,
LEE TU VIDA LEYENDO LA BIBLIA.

LA IGLESIA DEBE RENOVARSE Y REJUVENECER SIEMPRE CIUDAD DEL VATICANO, 16 SEP 2005 (VIS).-El Papa recibió esta mañana en Castelgandolfo a los participantes en el Congreso Internacional "La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia", que se celebra en Roma del 14 al 18 de septiembre, por iniciativa del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Federación Bíblica Católica (FBC). El motivo del congreso es conmemorar el 40 aniversario de la promulgación de la Constitución dogmática sobre la Revelación Divina "Dei Verbum" del Concilio Vaticano II. El Santo Padre dio las gracias de modo especial a la FBC "por su actividad y por la pastoral bíblica que promueve, por la adhesión fiel a las indicaciones del Magisterio y por el espíritu abierto a la colaboración ecuménica en campo bíblico". Asimismo, manifestó su "profunda alegría" por la presencia en el congreso de delegados fraternos de las Iglesias y Comunidades eclesiales de Oriente y de Occidente y de representantes de las grandes religiones del mundo. Tras recordar que participó personalmente en la elaboración de la "Dei Verbum" cuando era un joven teólogo, Benedicto XVI afirmó que "la Iglesia no vive de sí misma sino del Evangelio y se orienta siempre y constantemente en él. Es algo que cada cristiano debe tener en cuenta y aplicarlo a sí mismo: solo quien escucha la Palabra puede llegar a ser anunciador". "Iglesia y Palabra de Dios -continuó- están unidas inseparablemente. La Iglesia vive de la Palabra de Dios y la Palabra de Dios resuena en la Iglesia, en su enseñanza y en toda su vida". El Papa dio gracias a Dios porque "en estos últimos tiempos, también por el impulso dado por la Constitución dogmática "Dei Verbum", se ha valorado más la importancia fundamental de la Palabra de Dios. Como consecuencia ha habido una renovación en la vida de la Iglesia, sobre todo en la predicación, en la catequesis, en la teología, en la espiritualidad y en el mismo camino ecuménico. La Iglesia debe renovarse y rejuvenecer siempre y la Palabra de Dios, que no envejece nunca ni se agota, es un medio privilegiado para este fin". Benedicto XVI terminó recomendando en este sentido "la antigua tradición de la "Lectio divina": la lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración, posibilita aquel íntimo coloquio en el que, leyendo se escucha a Dios que habla, y rezando, se le responde con una confiada apertura del corazón. Si se promueve esta praxis con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia. Como punto firme de la pastoral bíblica, la "Lectio divina" tiene que ser ulteriormente impulsada, incluso mediante nuevos métodos, atentamente ponderados, acordes con los tiempos".


TESTIMONIOS DE PRESOS

«Parece mentira que estando preso me sienta libre desde que conozco a Jesús»
Fuente: La Razón

Sumidos en la soledad, atrapados por la droga, sin familia ni autoestima, sin amigos, presos de su propia conciencia. Así se encuentran miles de reclusos en las cárceles de nuestro país. Privados de su libertad física por delitos como el tráfico de estupefacientes, robo con agresión o asesinato. Y lo que es peor, conscientes y angustiados por el daño que han hecho a los demás y a sí mismos. Un horizonte negro «en el que encontrar a Dios es casi utópico»... pero no imposible.
De hecho, cada vez son más los presos que logran una reinserción social -y personal- gracias a las ayudas que prestan los miembros de la pastoral penitenciaria. Una de estas reclusas es R., que encontró a Cristo en una eucaristía en la cárcel y sintió cómo cambió su vida. «La Palabra de Dios me liberó y junto con otra amiga nos confesamos. Me sentí muy bien al abrir mi corazón y ayudar a que otra persona también lo hiciera. Sentí que me había invadido algo muy especial. Hoy me siento libre estando entre rejas desde que conocí a Jesús», afirma con enorme alegría. R., que prefiere mantener su anonimato, es consciente de que «tal vez no tenga la fe que mueve montañas, pero la que tengo me da la fuerza necesaria para superar las contrariedades de cada día». Algo que en prisión, ya es todo un logro.
Su testimonio, y el de otros tantos presos que han encontrado a Dios entre los barrotes de sus celdas, han sido recogidos por Begoña Rodríguez en el libro «Dios en las cárceles» (Voz de Papel). Testimonios sorprendentes como el de otro recluso anónimo: «Parece mentira que estando preso como estoy, desde que conozco y amo a Jesús, mis cadenas del egoísmo, del sexo, del dinero, del tabaco, de la delincuencia, de otros muchos vicios, se han roto». «Y parece mentira que estando preso, sea libre y me sienta feliz porque mi vida tiene sentido», añade el recluso.

Un infierno de dolor. Pero que nadie se engañe. A pesar de estas palabras de esperanza, la realidad de la prisión llega a ser un calvario para muchos. Demasiada droga, soledad y violencia como para aspirar a cambiar de vida. El camino para lograrlo lo conoce bien Mylene, una francesa que está a punto de salir a la calle tras una larga condena en el centro penitenciario Sevilla II. «La cárcel no es fácil para nadie y es un sitio muy triste. Pero yo aquí dentro he encontrado la verdadera libertad, la del interior. ¿Cómo? Pues dejando la droga, abriendo mi corazón con la Palabra, amor, fe, esperanza; y siguiendo paso a paso», asegura. Y es que, según Mylene, «hasta en la cárcel puede cambiar tu visión de la vida y vivir en el sentido que Dios ha creado para nosotros». Tal es su experiencia que se permite un pequeño consejo para sus compañeras de prisión que bien puede valerle a cualquiera: «No dejéis que nadie os hunda, porque somos hijos de Dios y hemos nacido para ser felices, así que somos iguales para amar y para luchar».
Heridas sin cerrar. Para muchos, sin embargo, la verdadera condena es la conciencia de sus errores. Heridas del pasado que tardan mucho tiempo en sanar. Por eso, cuando el capellán de una cárcel, como el padre Porfirio, habla del perdón infinito de Dios, no son pocos los que se sienten «indignos» de él. Porfi, como le llaman los internos a los que visita, recuerda las gráficas palabras de un preso de 31 años, enfermo de sida, cuando le habló de este amor incondicional: «Sí padre, Dios es todo amor y yo soy un cabrón».
Otro recluso, condenado por delitos muy violentos, resume el sentir de muchos otros que han descubierto a Dios cumpliendo sus penas: «Son diecisiete años los que llevo aquí. No me pesan, porque para mí haber estado en la cárcel es una bendición. Me encontré conmigo mismo, encontré a Dios y con él la verdadera felicidad». Sobra todo comentario.

MÁS TESTIMONIOS DE PRESOS
Fuente: "Según tu palabra"

ES UNA BENDICIÓN DE DIOS...

Que la revista “SEGÚN TU PALABRA” llegue a más internos de las prisiones y a más Grupos de Pastoral Penitenciaria cada mes, a través de NUEVA VIDA. Los presos tienen mucho tiempo libre y Dios es rico en Misericordia. He aquí algunos de los testimonios:

“Gracias hermanicos de NUEVA VIDA por lo mucho que nos habéis ayudado a revivir mi fe y a familiarizarme con la Palabra de Dios. Os suplico que vengáis aquí también a hacer el grupo de oración”. (HECTOR, Prisión de Burgos)

“Yo me estaba preguntando si después de tanto tiempo delinquiendo me iba a aceptar el Señor y leí uno de esos papeles que me dio: “Hijo mío, si supieras cuánto gozo en que tú vuelvas a Mí. Un corazón contrito y humillado Yo no lo desprecio...” Pues me entró un nudo en la garganta y sentí que me lo estaba diciendo a mí, por eso no quiero perder conexión con el Señor, porque es lo más grande que le puede pasar a una persona... “ (Rafael, Prisión de Herrera)

“Mis oraciones son todos los días para mis hermanos, para que Dios les ilumine y se sientan muy felices, como me siento yo cuando estoy rezando el Rosario por las tardes... Como sabes me encuentro muy mal, pero es tanto el Amor que siento por nuestra Madre, María, que lucho con todas mis fuerza para salir delante de este calvario que estoy viviendo... Desde que empezamos este curso de la Biblia, me siento otro; antes me sentía vacío, hoy soy más feliz, orando, rezando y pensando que algún día podré estar en esas reuniones que hacéis”. (ISIDORO, Prisión de Picassent)

“Sólo la Palabra de Dios me da fuerza para soportar este terrible calvario, tanta condena, tanta soledad, y sobre todo la fuerza de la alabanza para poder abstenerme hasta del tabaco y del café, porque al ser indigente ya se sabe... Yo no quiero tener más problemas”. (J. A. Prisión del Puerto de Santa María)

“Cuando empecé a asistir al Curso Bíblico, sólo iba para que me sacaras (de permiso) de este encierro, y hoy en día, después de ver tanta gente maravillosa, con esa alegría inmensa en sus corazones, esa paz, ese amor hacia el prójimo, de verdad que sentí envidia de ver lo felices que eran, y poco a poco, esa felicidad se fue pasando a mi corazón, y empecé a sentir el cambio que se estaba realizando a través de LA PALABRA de Dios en mi vida y con cada mensaje que me daba el Señor mi corazón se iba limando, y ahora siento el gozo y la alegría de la cual tenía envidia. “Has cambiado mi lamento en baile”. ¡Bendito seas, Señor! CARLOS, Prisión de Ocaña)

“...Y yo sé muy bien quién me ha ayudado a quitarme de la droga: tiene nombre y se llama JESÚS DE NAZARET” (JARABO, Prisión de Daroca)
“...Padre, Tú me conoces y sabes cómo soy. Sabes de la bondad y maldad que hay en mi corazón... Señor mío, TÚ ERES MI ÚNICO JUEZ Y SALVADOR, por eso te pido que me apartes de mi vida anterior. Aparta la ambición que me ha alejado de Ti... PADRE, CONVIÉRTEME A TU VERDAD. HAZ TU VOLUNTAD EN MI, sálvame, Señor. Padre Celestial, desde que tengo tu Palabra cerca de mi vida, día y noche me siento menos confundida y mi CORAZÓN SE ESTÁ VOLVIENDO HACIA TI... Gracias te doy por esto y por salvarme enviando a tu Hijo a MORIR POR MIS PECADOS”. (MAURA, Prisión de Soto del Real).

“Yo andaba perdido sin rumbo, ni dirección pero la Palabra de Dios cambió mi vida, y yo encontré el CAMINO, la VERDAD y la VIDA en CRISTO... Tu Amor me renueva cada día, en tus manos dejo mi vida. Gracias, hermanas, que tanto me ayudáis. Gracias SEÑOR porque yo era, además de un gran pecador un analfabeto. T en la Biblia, a través del Curso Bíblico no solamente he conocido el Amor y la Misericordia de Dios, sino que además he podido aprender a leer y escribir. ¡GLORIA Y ALABANZAS AL SEÑOR!” (JUAN, Prisión de Daroca).

Estaba margado, enfadado con mi familia, conmigo mismo y con Dios; poco a poco, al venir vosotros y traernos esa Palabra de Vida, al rezar al Espíritu Santo y al orar día a día con la PALABRA, en la ALABANZA y al rezar el Rosario a mi Madre, la Virgen, me ha cambiado verdaderamente Dios. He dejado la tristeza y el odio y estoy feliz y con paz. Mucho me ha ayudado también orar con la oración del perdón durante un mes; esta oración ha hecho de mí algo nuevo en la cárcel. Me he convertido y me he encontrado con Dios, quiero que mi vida sea un anuncio y una continua acción de gracias. Pedir, hermanos de “Nueva Vida” al Espíritu Santo por nosotros para que perdonemos y nos perdonen, para que sepamos ser humildes y también por nuestras familias tan necesitadas. Yo seguiré rezando por ustedes. Desde hace 3 ó 4 semanas estoy rezando todos los días la oración del perdón; y es curioso como poco a poco voy siendo capaz de perdonar, perdonarme y pedir perdón a los demás. Al principio me parecía imposible perdonar, no podía rezar el Padrenuestro y me costaba incluso pedir Espíritu Santo para empezar a orar con esta oración, pero Dios nuestro Señor y su Santísima Madre han obrado el milagro abriendo mi corazón para que esté dispuesto desde las 7 de la mañana todos los días, a perdonar, a pedir perdón y a hacer con paz y gozo mi oración. ¡Ojalá pronto nos concedan ese lugar, aquí en la prisión para orar desde la PALABRA en alabanza y con María, la Madre, a un grupito de internos. He de agradecer a Dios el que me haya concedido LA GRACIA DE ESTAR PRESO, porque ha sido el mayor milagro que me ha podido hacer: reconciliarme con Él y volver a ser capaz de ORAR y sentirme feliz gracias a Dios y a vosotros, hermanos de “NUEVA VIDA” (FERNÁN; Prisión de Teruel).

“...Señor, gracias por tu Misericordia, por tu Palabra de hoy. Hay cosas que no comprendo, pero sé que “todo se convierte en bien para los que te aman”. Tú todo lo permites para demostrar que la FE es más valiosa que el oro. Yo te amo, Señor, te sienta o no te sienta, por eso, Señor, ven en mi ayuda y escucha esta plegaria de alabanza” (DAVID, Prisión de Alcalá II).

“Tengo 37 años, y todos ellos metidos en un pozo de miseria, pecado, mentira y tinieblas. Ahora, gracias a Dios, veo un resquicio de luz, de esperanza, de amor, de perdón, y el maligno se rebela en mí para que yo no entre en el redil de los escogidos por Dios. A través de las páginas de esta revista, pedid a todos los lectores que en sus oraciones tengan presente a todos los que nos encontramos en prisión. Y que su divina Palabra se siga extendiendo por los patios de las prisiones, pues Dios envió al mundo a su Hijo Cristo Jesús para los descarriados, para los enfermos, para los pecadores, para los oprimidos...” (DIEGO, Prisión de Herrera de la Mancha).

© 1993-2009 José Luís Elizalde