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Acción Gracias Comunión Imprimir
 
En este año Eucarístico, nada tan precioso como la accion de gracias del himno ADORO TE DEVOTE . En él está recogido TODO cuanto podemos decirle y darle.
  
ACCION DE GRACIAS para DESPUÉS DE LA COMUNIÓN por Edwin Gordon (22-01-02)

La oración de despedida de la Eucaristía “Ite, missa est”, que se traduce a menudo como “Id, la Misa ha terminado” o “Id, amad y servid a Dios”, es interpretada por la mayor parte de los fieles como una orden a dejar la iglesia tan pronto como sea posible...

“Inestimabile Donum”, el documento publicado por la Sagrada Congregación de la Iglesia con la autoridad del Papa, pone énfasis en la importancia de la adoración y oración después de la Comunión.

Se recomienda a los fieles no omitir el dar gracias después de la Comunión. Pueden hacerla durante la celebración por un tiempo de silencio, con un himno, salmo u otra canción de alabanza, o también después de la celebración, si es posible quedándose a orar durante un tiempo razonable o conveniente. (Inestimabile Donum, (17), 17 Abril 1980).

La razón es, que Nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre,
está presente bajo la forma de las Especies Eucarísticas, mientras duran éstas. En ellas están el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Cristo y en todos los Sagrarios del mundo. Como nos dice con énfasis la oración enseñada a los niños de Fátima por el ángel, también está especialmente en los sagrarios vivientes de aquellos que han recibido a Cristo en la Comunión.

San Felipe Neri así lo entendió cuando envió a dos acólitos, con velas encendidas a acompañar a un miembro de su Congregación que había abandonado la Iglesia sin acción de gracias después de la Misa. Si esta práctica se siguiera hoy en día, dudo que hubiera suficientes velas en el mundo, o acólitos en la Iglesia para hacer esto.

La Profesora Elizabeth Anscombe, eminente filósofa de Cambridge, convertida a la Fe Católica, que murió recientemente, es mencionada por el London Daily Telegraph de esta forma:

“Cuando uno dice “transubstanciación” uno está diciendo exactamente lo que uno enseña al niño: “que las palabras de Cristo, por el poder divino dado al sacerdote que las utiliza en Su nombre, han cambiado el pan, de tal manera que ya no hay pan en él, (ni siquiera la sustancia de la que está hecho), sino que, en su lugar, está el Cuerpo de Cristo.

Conocí a un niño, continúa ella, alrededor de unos tres años y que apenas sabía hablar, pero al que enseñaron como se describe más arriba, que se puso en el sitio de su madre cuando ésta fue a comulgar. ¿Está Él dentro de ti? Le preguntó el niño cuando volvió su madre. “Sí” dijo ella y ante su asombro, el niño se puso de rodillas delante de ella. Doy testimonio de ellos porque ví cómo sucedía. (Christopher Howse, “Sacred Misteries”, London Daily Telegraph 31 Enero 2001, a la muerte de Elizabeth Anscombe)

Hace cuarenta años, la realidad de esa presencia fue vista por una gran cantidad de personas que se quedaron después de la Misa en adoración y oración y también aquellos que vinieron antes de la Misa para prepararse a celebrar este gran misterio de Fe y por supuesto de Amor.

¿Cuál es la razón para no postrarse en adoración y reverencia ante el Santísimo Sacramento? Creo que fundamentalmente, la “herejía” de la “prisa” es una de las causas principales. Este es el sentimiento que, a no ser que estemos haciendo algo, no hacemos nada.

La historia de Marta y María nos muestra cómo Nuestro Señor valora esa adoración silenciosa y esa contemplación de Dios más que las demás actividades: “Marta, te preocupas demasiado en las cosas de la tierra; María ha elegido la mejor parte, y no le será quitada”. El mundo moderno apenas estaría de acuerdo con el Señor, pero el hecho es que la contemplación y la adoración son prioritarias a cualquier trabajo de evangelización, en "Contemplata aliis tradere" los discípulos pasaron a otras personas lo que habían escuchado de boca de Nuestro Señor, aquello que ellos habían contemplado.

Otra razón importante es el olvido de lo que es sagrado, la falta de discernimiento entre lo sagrado y lo profano. Por supuesto que nosotros podemos adorar a Nuestro Señor en cualquier parte y como nos dice el salmista sin ninguna duda: “El cielo proclama su gloria”, pero la adoración de Jesús en su sagrada Humanidad, como Dios hecho Hombre para salvarnos, como el verdadero Jesús que anduvo sobre la tierra y habló a sus discípulos, solamente se da en la Eucaristía.

Más aún, la presencia de Nuestro Señor en su Sagrada Humanidad en el alma de los que comulgan es aún más íntima que la presencia de Nuestro Señor cuando estaba predicando a las multitudes explicándoles en parábolas o enseñando a sus discípulos.

Está presente como comida para el camino. En el cap. 6 del Evangelio de San Juan se nos dice que, “El que come mi Cuerpo y bebe mi Sangre habita en Mí y Yo en él”.+ Sus oídos entendieron exactamente lo que quería decir, ésa es la razón por la que muchos de ellos dejaron de seguirle y Nuestro Señor se volvió y dijo a sus discípulos:
¿También vosotros vais a dejarme? A lo que Pedro contestó: ¿Señor, dónde iremos? Tú sólo tienes palabras de vida eterna”.

ADOROTE DEVOTE (Santo Tomás de Aquino)

Te adoro con fervor, Deidad oculta,
que estás bajo estas formas escondida,
a Ti, mi corazón, se rinde entero
y desfallece todo, si te mira.

Se engaña en Ti la vista, el tacto, el gusto;
mas tu palabra engendra fe rendida;
cuanto, el Hijo de Dios ha dicho, creo;
pues no hay verdad cual la verdad divina.

En la cruz, la Deidad estaba oculta,
aquí la humanidad yace escondida
y uno y otro creyendo y confesando,
imploro yo lo que imploraba Dimas.

No veo, como vio Tomás tus llagas,
mas por su Dios te aclama el alma mía;
haz que siempre, Señor, en Ti yo crea,
que espere en Ti, que te ame sin medida.

Oh memorial de la Pasión de Cristo,
oh pan vivo que al hombre das la vida;
concede que de Ti viva mi alma
y guste de tus célicas delicias.

Jesús mío, pelícano piadoso,
con tu Sangre mi pecho impuro limpia;
que de tal Sangre una gota puede,
todo el mundo salvar de su malicia.

Jesús, a quien ahora miro oculto;
cumple, Señor, lo que mi pecho ansía,
que a cara descubierta contemplándote,
por siempre goce de tu clara vista. Amén

También podemos pedirle perdón por todos los pecados de la Humanidad, darle gracias por todos los beneficios recibidos y en especial por el don de la Eucaristía, por su Infinita Misericordia para con nosotros y por darnos los Sacramentos, a su Iglesia y a su Madre María, como madre nuestra, al pie de la Cruz. Sigamos el consejo de María cuando nos dice en las Bodas de Caná: “Haced lo que Él os diga”.

El Santo Padre, Juan Pablo II, en el Congreso Eucarístico de Sevilla (Junio 1993) habló de la importancia de la adoración silenciosa ante Cristo en la Eucaristía y se refirió en concreto al Catecismo de la Iglesia:

“Para profundizar en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, la Iglesia es consciente del significado de la adoración silenciosa ante el Señor presente bajo las Sagradas Especies del pan y el vino, convertidos en el Cuerpo y la Sangre de Cristo”.



  
PANGE, LINGUA, GLORIOSI

Que la lengua humana
cante este misterio:
la preciosa Sangre
y el precioso Cuerpo.

Se entregó a nosotros,
se nos dio naciendo
de una casta Virgen;
y, acabado el tiempo,
tras haber sembrado
la Palabra al pueblo,
coronó su obra
con prodigio excelso.

Fue en la última cena
-ágape fraterno-,
tras comer la Pascua
según mandamiento,
con sus propias manos
repartió su cuerpo,
lo entregó a los Doce
para su alimento.

La Palabra es carne
y hace carne y cuerpo
con palabra suya
lo que fue pan nuestro.
Hace sangre el vino,
y aunque no entendemos,
basta fe si existe
corazón sincero.

TANTUM ERGO SACRAMENTUM


Adorad postrados
este Sacramento.
Cesa el viejo rito
se establece el nuevo.
Dudan los sentidos
y el entendimiento;
que la fe lo supla
con asentimiento.

Himnos de alabanza,
bendición y obsequio;
por igual la gloria,
y el poder, y el reino
al eterno Padre,
con el Hijo eterno,
y el divino Espíritu,
que procede de ellos. Amén.

O SALUTARIS HOSTIA

Oh saludable ostia
que abres la puerta del cielo;
en los ataques del enemigo danos fuerza
concédenos tu auxilio.

Al Señor Uno y Trino
se atribuye eterna gloria;
y Él, vida sin término
nos otorgue en la Patria. Amén.

ORACION PARA LOS TRES CANTOS

Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tu Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

ALABANZAS DE DESAGRAVIO

Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.
Bendito sea el nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús, en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo, Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José su castísimo Esposo.
Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus Santos.

© 1993-2009 José Luís Elizalde