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Sembl. Pilar Argumánez Imprimir
 
Sor Pilar Argumánez Fuente, religiosa concepcionista que también ofreció su vida por las Vocaciones y falleció santamente en Alcázar de San Juan (Ciudad Real)
SOR PILAR ARGUMÁNEZ FUENTES
(Religiosa contemplativa Concepcionista)

Hoy queremos presentaros a otra de nuestras intercesoras en esta Campaña de Oración por las Vocaciones. Es una mujer joven. Muere en olor de santidad, a los 44 años, en el Monasterio de las Concepcionistas de Alcázar de San Juan (Ciudad Real).
Ella ofreció al Señor su vida por las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas y el Señor se la tomó. Así de sencillo. ¿Quién era esta mujer? Así nos la describe Sor Mercedes de Jesús, su Superiora.

SOR PILAR ARGUMANEZ FUENTES, Religiosa Contemplativa Concepcionista,

nació en El Toboso (Toledo), el día 17 de Agosto de 1947. Después de bautizarla, el sacerdote, que era un Religioso Trinitario que tenían por muy santo, dijo a su madre: “Cuida bien a esta niña que será monjita”. Cosa que se realizó en contra de lo que se pensaba, pues Pilar, al igual que sus dos hermanas, se orientó por el noviazgo. Pero Dios, que la quería para El, tomó parte en la vida de su elegida. El novio enfermó y murió. Y ella, despertando a la llamada de Dios, ingresó en este Monasterio de Alcázar de San Juan (Ciudad Real).

Tuvo que sufrir mucho para mantenerse fiel a su vocación. Siendo Novicia tuvo que ser intervenida quirúrgicamente. En esta ocasión, alguien muy entrañable para la Novicia, aprovechando la oportunidad, quiso sacarla del Convento y llevársela a su casa, enfrentándose con la Madre Maestra al efecto. La Novicia, recién operada, viendo que su vocación se frustraba si prevalecía la opinión de esa persona, tuvo que optar por despedirle para poder salvar su entrega al Señor. Esto fue muy duro para ella, porque le amaba con ternura. Si tenemos en cuenta, además, el estado de salud, pues fue al día siguiente de su operación, su decisión de permanecer en el Noviciado fue heróica.

No sólo en esta ocasión, sino en otras muchas, tuvo que librar duras batallas para ser fiel a su vocación, encontrando en “su Jesús”, como ella llamaba al Señor, la fortaleza que necesitaba en todo momento. Intimó mucho con el Señor, con el que permanecía unida y en diálogo constante durante su trabajo. Fue muy urgida en su interior a vivir sólo para Dios y las almas, donde encontraba su plena felicidad.

Unos meses antes de morir, sin que nadie pensase en lo que iba a ocurrir, pues su salud era muy fuerte, me dijo, refiriéndose a su espíritu: “Me siento de tal modo, que ya no puedo vivir, sólo deseo morir, irme al Cielo”. Y así fue. El día 25 de Octubre le dió un cólico que el médico no supo diagnosticar, enviándonos, por ello, al Hospital. Allí, al cabo de unos días, nos dijeron que su enfermedad no tenía solución. Después se habló de operación. Entonces Sor Pilar, como respondiendo a ese deseo de irse con Cristo que me había manifestado, con un fervor extraordinario, pidió y recibió todos los Sacramentos, hasta la Unción, dejando a todos edificados y conmovidos, pues comenzó a confesarse públicamente, cosa que trató de evitarlo el Capellán. Impactó esto mucho en los enfermos, pidiendo algunos los Sacramentos.

Sufrió dolores intensísimos; se le deshizo el páncreas en once días y, como consecuencia, le entró la enfermedad del tétanos. También fué operada, en estos once días, tres veces, ofreciendo al Señor, con intenso fervor, todos sus grandes sufrimientos físicos y morales por LAS VOCACIONES.

Ella sabía la necesidad que de ellas tenía el nuevo Monasterio que habíamos fundado en Campo de Criptana (Ciudad Real), y del que ella, con otras tres Hermanas, había sido fundadora del mismo. Su muerte dejaba un hueco en él, y suplicaba al Señor en su oración y en sus intensos dolores, lo llenase pronto.

Creemos que Dios aceptó su vida, su fidelidad y sus sufrimientos por LAS VOCACIONES. Estábamos seguros de ello los que le acompañábamos en su enfermedad. Y vimos, cómo Dios quiso llevar hasta el límite la inmolación, pues le pidió el sacrificio de nuestra separación durante los últimos días, en contra de lo que ella suplicaba.

Fue angustioso para ella, cuando, después de la primera operación y desde su lecho de dolor en la UVI, nos pedía que la llevásemos al Monasterio, y nosotras tuvimos que decirle con señas, y no sin pena, que no podíamos hacerlo, pues los médicos decían que había que luchar hasta el último instante para salvarla, pues era aún joven.

Y allí, en la soledad de la UVI, tuvo que aceptar y beber su cáliz doloroso: la separación material de “sus monjas” a las que amaba entrañablemente y la muerte, privada de los consuelos y cuidados de su querida Comunidad. Por la angustia que reflejaba en su rostro, éste fue el mayor sufrimiento que tuvo que soportar. Pero lo aceptó con serenidad, consumando así su sacrificio por LAS VOCACIONES.

Cuando los médicos no tuvieron nada más que hacer, nos la entregaron: siete horas antes de su tránsito al Padre. No sé si llegó a comprender que le traíamos al Monasterio, aunque se lo decíamos. Había estado tres días con respiración asistida, y al Monasterio llegaba con la inyección de recuperación que suelen poner en estos casos.

Sor Pilar fallecía al amanecer del día 10 de Noviembre de 1991, a los 44 años de edad. Su entierro fue un pequeño vislumbre de su gloria, por la solemnidad y asistencia de sacerdotes y fieles que llenaban la Iglesia, y dignificaron su entierro en este Monasterio de Alcázar de San Juan.

Descanse en Paz e interceda en el Cielo por lo que tanto rogó en tierra: LAS VOCACIONES.

Esta es la semblanza, a grandes rasgos, de la vida de Sor Pilar Argumánez Fuentes, Religiosa Concepcionista.

Encomendamos muy de veras esa Campaña de Oración por las Vocaciones, que ha comenzado ese Grupo de Jóvenes de la Parroquia y enviamos esa pequeña ayuda (5.000 Ptas.) para sellos del Proyecto Vocacional.
Dios les bendiga.

En el Señor, afectísima,
Sor Mercedes de Jesús, Abadesa del Monasterio de Concepcionistas de Alcázar de San Juan (Ciudad Real)


© 1993-2009 José Luís Elizalde