Proyecto Vocacional: ¡Tengo Sed...!
 Apostolado de la oración - Modos de orar
 Rosario
 Madre Teresa y Medalla Milagrosa
 Eucaristía
 Vocaciones - Misiones
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 Unidad de los Cristianos
 Encíclicas
 Grupos de Oración
 Enfermos - Mensaje del Papa Benedicto XVI
 Libros y revistas
 Testimonio de una enferma - Soledad López de Ayala Becerril
 
  Estadísticas  
  Contador de visitas: 769973  
Testimonio Sta. Faustina Kowalska Imprimir
 
Santa Mª Faustina Kowalska, religiosa polaca, a la que Jesús llamaba "su secretaria", fue confidente de Jesús en sus revelaciones sobre la Misericordia Divina. Canonizada en Roma, el día 30 de Abril del Año Santo 2000, por el Papa Juan Pablo II, su Diario fue traducido a numerosas lenguas y ha dado la vuelta l mundo animando a los fieles a confiar en la Misericordia Divina.
  
TESTIMONIO DE SANTA MARIA FAUSTINA KOWALSKA

ORIGEN BIBLICO DE LA DEVOCIÓN A LA MISERICORDIA DIVINA

Dios mostró su Misericordia cuando Adán y Eva pecaron. Según la revelación, Él mismo se manifiesta como “Misericordioso y Clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad” (Ex. 34, 6-7).
La oración de los creyentes a la Misericordia Divina, ha dado lugar a hechos históricos, como: La salida de Egipto, el fin de la cautividad de Babilonia, el perdón al Pueblo arrepentido de adorar al becerro de oro, el perdón a David, etc. La Sagrada Escritura tiene más de 300 citas.
Pero los hombres ni valoramos ni imploramos lo suficiente la Misericordia Divina, por eso Jesús se apareció a Santa María Faustina Kowalska, religiosa de las Hnas. de la Madre de Dios de la Misericordia, encomendándole la misión de recordar a los hombres toda la verdad de la Misericordia de Dios y, a la vez, enseñar nuevas formas de devoción y culto.
Juan Pablo II beatificó a Sor Faustina el 18 de Abril de 1993 y la canonizó el 30 de Abril del 2000.

La encíclica “DIVES IN MISERICORDIA”, nos habla sobre la Misericordia Divina, que es función de la Iglesia proclamarla, practicarla y pedirla. El 21 de Noviembre de 1981 el Papa Juan Pablo II dijo en Collevalenza (Italia): “Desde el principio de mi pontificado he considerado este mensaje como mi cometido especial. La Providencia me lo ha asignado”.

PALABRAS DE JESÚS A SANTA MARÍA FAUSTINA

“Mi Misericordia es más grande que todas las miserias de tu alma y las del mundo entero. Por tu alma bajé del Cielo a la tierra, me dejé clavar en la Cruz, y permití que mi Sagrado Corazón fuera abierto por una lanza, para así poder abrir la Fuente de mi Misericordia” (V, 80).

“La Misericordia es el atributo más grande de Dios. Todas mis obras están coronadas por mi Misericordia” (I, 130)

“Ningún pecado, aunque sea un abismo de corrupción agotará mi Misericordia. Aunque el alma sea como un cadáver en plena putrefacción, y no tenga humanamente ningún remedio, ante Dios sí lo tiene” (V, 60).

“Las almas deben buscar su consuelo en el tribunal de la Misericordia (confesión), donde se repiten incesantemente los más grandes milagros” (V, 60). “Al confesarte, debes saber que Yo mismo te espero en el confesionario, oculto en el sacerdote” (VI, 6).

“Di a mis sacerdotes que los pecadores más empedernidos se ablandarán a causa de sus palabras, cuando hablen sobre mi insondable Misericordia” (VI, 6)

“Feliz el alma que durante esta vida, con frecuencia, se sumerge en la fuente de la Misericordia (confesión) porque a ella no le alcanzará la Justicia” (III, 20). “Pero ¡ay! de los pecadores que no aprovechen este Tiempo de Misericordia” (III, 44).

“No quiero castigar a la Humanidad, sino que deseo abrazarla a mi Corazón misericordioso, por eso, antes del Día de la Justicia, envío el Tiempo de la Misericordia”. (V, 155)

Esta vida es el “Tiempo de la Misericordia”, si la imploramos, la tenemos con el prójimo y la recibimos en el Sacramento de la Penitencia, Dios Padre nos tratará con infinita Misericordia; si no, le obligamos a que actúe su Justicia.

LOS APÓSTOLES DE LA DEVOCIÓN A LA MISERICORDIA DIVINA

“Dios prometió una gran gracia, especialmente a ti y a todos los que proclamen esta gran Misericordia Mía. Yo mismo los defenderé en la hora de la muerte como Mi gran gloria aunque los pecados de las almas sean negros como la noche; cuando un pecador se dirige a Mi Misericordia, Me rinde la mayor gloria y es un honor para Mi pasión. Cuando un alma exalta Mi Bondad, entonces Satanás tiembla y huye la fondo mismo del infierno” (I, 160).

“Con las almas que recurran a Mi Misericordia y con las almas que glorifiquen y proclamen Mi gran Misericordia a los demás, en la hora de la muerte Me comportaré según Mi infinita Misericordia”. (I, 161)

CONDICIONES PARA ALCANZAR ESTAS PROMESAS

A) CONFIANZA EN DIOS
.
“Cuanto más confía el alma, más alcanza” (V, 148). “El alma más feliz es la que confía en mi Misericordia, porque Yo mismo la cuido” (IV, 29).

“Si tu confianza es grande, mi generosidad no tendrá límites” (II, 19).

“Mi Gracia inunda a las almas humildes y se aleja de los soberbios” (VI, 7).

La Misericordia de Dios es infinita, pero la podemos limitar con nuestra falta de confianza en Él o nuestra falta de misericordia con el prójimo.

B) MISERICORDIA CON EL PRÓJIMO.

“Si un alma no practica la misericordia de alguna manera, tampoco la alcanzará de Mí en el día del Juicio” (IV, 57).

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5,7).

“Habrá un juicio sin Misericordia, para quien no practicó la misericordia” (St 2,13).


Por eso oramos: “Perdónanos nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden” (Mt 6, 12).

En el Padre nuestro pedimos a Dios el perdón, en la misma medida que nosotros lo practicamos con el prójimo.

“Te doy tres formas de practicar la misericordia con el prójimo: Las obras, la palabra y la oración” (II,162).

“La fe más fuerte, nada vale, sin obras” (II, 162)

© 1993-2009 José Luís Elizalde