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Octavario Unión Cristianos Imprimir
 
Este Octavario para la Unión de los Cristianos se lleva a efecto, todos los años, del 18 al 25 de Enero. En esta última fecha, que la Iglesia celebra la Conversión de San Pablo, el Papa Juan Pablo II beatificó a la Hermana Trapense de Grottaferratta (Italia), Sor Mª Gabriella de la Unidad, que ofreció su vida en Holocausto por la Unión de los Cristianos.
  

El octavario

Durante la Semana de la oración por la unidad cristiana 2010, vamos a meditar día a día el capítulo 24 del Evangelio de Lucas, deteniéndonos en las cuestiones que se plantean:

preguntas de Jesús a sus discípulos, y preguntas de los apóstoles a Cristo.

Cada una de estas preguntas permite, en efecto, destacar de manera específica el testimonio del Resucitado. Para cada una de ellas, estamos invitados a reflexionar sobre nuestra situación de divisiones eclesiales y los remedios que, concretamente, podemos aportar.

Testigos ya lo somos, y debemos ser siempre mejores. ¿Cómo?

- celebrando al que nos ofrece el don de la vida y de la resurrección (primer día);

- sabiendo compartir con los otros la historia de nuestra fe (segundo día);

- tomando conciencia de que Dios está trabajando en nuestras vidas (tercer día);

- agradeciendo la herencia de la fe recibida (cuarto día);

- confesando a Cristo como vencedor de todo sufrimiento (cada día);

- pretendiendo ser siempre más fieles a la Palabra de Dios (sexto día);

- creciendo en la fe, en la esperanza y en la caridad (séptimo día);

- ofreciendo la hospitalidad, y sabiendo acogerla cuando se nos ofrece (octavo día).

En cada uno de estos ocho aspectos, nuestro testimonio ¿no sería más fiel al evangelio de

Cristo si lo hacemos juntos?

Edimburgo 2010

En junio de 2010 se celebrará en Edimburgo el centenario de la Conferencia misionera que se

había desarrollado en esta ciudad hace un siglo (www.edinburgh2010.org). Los organizadores

han deseado que este acontecimiento sea un tiempo de acción de gracias por todos los

progresos que Dios permitió en la misión. Dedican también un lugar importante a la oración

para confiar a Cristo el testimonio que las Iglesias tendrán que dar juntas durante el siglo

XXI.

Este acontecimiento también debe permitir a los que trabajan desde hace tiempo en el campo

misionero y a los representantes de hechos más recientes intercambiar sus perspectivas. Será

también ocasión de intercambiar sus prácticas misioneras a los miembros de distintas

tradiciones eclesiales.

El mundo ha cambiado mucho desde 1910 y la misión debe ser objeto de reflexión con

nuevos ojos. Secularización y descristianización, nuevos medios de comunicación, relaciones

interconfesionales, diálogo interreligioso… son numerosas cuestiones que deben discutirse. Si

todos se ponen de acuerdo sobre la necesidad para los discípulos de Cristo de dar testimonio,

es difícil lograr una comprensión común de lo que debe ser hoy la misión. En el interior de las

Iglesias, los debates no faltan. ¿No ganarían si fueran llevados conjuntamente por todas las

Iglesias?

1910... 2010: un mismo sentimiento de urgencia vive en el corazón de los cristianos: el

evangelio no es un lujo en nuestra humanidad herida por las divisiones; el evangelio no puede

ser anunciado por voces discordantes.

Con Cristo, los que vivían en el odio pueden encontrar un camino de reconciliación. Con

Cristo, los que estaban separados pueden encontrar la alegría de vivir como hermanos….

vosotros sois testigos de todas estas cosas.

Preparación de la Semana de oración por la unidad

de los cristianos 2010

El proyecto inicial por el que este cuaderno pudo realizarse fue preparado por un grupo

ecuménico de Escocia constituido por la asociación “Action of Churches Together en

Scotland” (ACTS) a invitación de la Conferencia de los Obispos católicos. Deseamos

agradecer muy sinceramente a todas las personas que han contribuido en este proyecto:

Sr. Andrew Barr (Iglesia Episcopal Escocesa)

Comandante Alan Dixon (Ejército de Salvación)

Reverendo Carol Ford (Iglesia de Escocia)

Reverendo Willie McFadden (Iglesia Católica)

Reverendo Lindsay Sanderson (ACTS, Iglesia Reformada Unida)

Los textos presentados en este opúsculo han sido aceptados de manera definitiva en el

encuentro del grupo preparatorio internacional nombrado por la Comisión de Fe y

Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Consejo Pontificio para la promoción

de la unidad de los cristianos. El grupo se reunió en el Colegio Scotus, Gran seminario de

Escocia, en Glasgow. Estamos especialmente agradecidos al Rev. McFadden, Rector del

seminario, a los seminaristas y a todo el personal por su calurosa acogida, la disponibilidad y

la oración que acompañaron nuestro trabajo. Finalmente, agradecemos muy especialmente al

Rev. Lindsay Sanderson por su participación con el Rev. McFadden en las sesiones de

revisión del proyecto, el tiempo de rezo común e intercambio organizado con representantes

de distintas comunidades cristianas de Escocia y la preparación global del encuentro.

Celebración ecuménica

Introducción

“Vosotros sois testigos de todas estas cosas” (Lc 24,48)

El tema de la oración por la unidad de los cristianos en este año 2010 es “Vosotros sois

testigos de todas estas cosas”. Se ha sacado del capítulo 24 del Evangelio de Lucas, elemento

principal de la celebración. Los cristianos de Escocia eligieron este tema para la celebración

del centenario de la Conferencia de Edimburgo.

En 1910 los miembros de la asamblea de Edimburgo proponían testimoniar proféticamente

que la división de los cristianos no solamente debilita la eficacia misionera, sino la naturaleza

misma de la Iglesia, cuerpo de Cristo, y su misión.

En este año 2010 los cristianos de Escocia proponen proclamar este capítulo evangélico en su

totalidad en las asambleas ecuménicas. Será ocasión de realzar nuestro envío como testigos

del Evangelio en la predicación, en la acción de gracias, en la intercesión y en la celebración,

revalorizar bien la resurrección de Cristo como fuente de la comunión eclesial, del envío en

misión, del vínculo fundamental entre misión y unidad y, por lo tanto, de renovar siempre el

compromiso por la unidad de los cristianos.

Es precisamente esta exigencia recíproca de la evangelización y del ecumenismo lo que estos

pioneros del movimiento ecuménico en el siglo XX subrayaron en Edimburgo con tanta fe,

fuerza y clarividencia.

El desarrollo de la celebración es intencionadamente simple. Se quiere facilitar su adaptación

a las situaciones locales y permitir a los cristianos de todas las pertenencias reunirse sin

dificultad en una oración común en el respeto a su diversidad. Es posible dar más amplitud a

una parte o a otra. La estructura simple -reunión (I), proclamación de la Palabra de Dios (II),

oración de acción de gracias vinculada a las intercesiones (III) y envío (IV)-, permite también

a las asambleas dar formas más libres de culto y a la oración espontánea.

I) Reunión y apertura

Canto de reunión. Durante este canto, la Biblia o el Evangeliario, se coloca delante de la

asamblea según las tradiciones locales en el atril, el ambón, sobre la mesa del altar...

En sus palabras de acogida el presidente de la asamblea da la bienvenida a las comunidades

presentes y a sus responsables.

Invita a dar gloria a Dios por la resurrección de su Hijo Jesús, a orar por la unidad de los

cristianos y a pedir el don del Espíritu Santo para un renacimiento de la misión y de la unidad

cristiana en el espíritu de la llamada de Edimburgo en 1910 (cf. introducción general del tema

de la oración de 2010 y el pasaje arriba citado).

La oración de apertura puede también elegirse entre las que se proponen en el anexo.

II) La proclamación de Lc 24

El canto de aclamación al Evangelio. Algunos ejemplos a elegir: himno a Cristo resucitado,

Gloria, aleluya continuo, otro canto o un antiguo salmo de tonalidad pascual o que mencione

el envío de los testigos de la resurrección.

La lectura continua es la forma recomendada de esta proclamación de Lc 24. La asamblea se

sienta de nuevo después del canto que precede el Evangelio. Varios métodos de proclamación

se presentan: proclamación por un solo lector o por varios lectores: el narrador, la voz de

Cristo, los ángeles, los discípulos de Emaús, los discípulos de Jerusalén.

- En el versículo 34 se puede introducir este diálogo entre el lector y la asamblea:

- Lector: “Es cierto que el Señor ha resucitado y que se ha aparecido a Simón”.

- Asamblea: “Verdaderamente Cristo ha resucitado. ¡Aleluya!”.

- Una alabanza puede también cantarse entre las tres secciones del capítulo: el mensaje

pascual recibido en la tumba (v. 1-12), la aparición a los discípulos de Emaús (v. 13-35),

la aparición a los Once (v. 36-53). Otras expresiones de la alabanza y la alegría pascual

son posibles, por ejemplo el aplauso después de cada aparición del resucitado, según el

ejemplo de la vigilia pascual caldea.

- Con niños o jóvenes especialmente, se puede recurrir al mimo o a otras formas de

representación.

- Se puede recurrir a la iconografía: imágenes, vídeo,…

Antes de la predicación deben distribuirse el canto, la música y el tiempo de silencio.

III) Las oraciones de acción de gracias y de intercesión

Inspiran el contenido de los días de la semana de oración. Invocan el Nombre del Señor y lo

celebran en su generosidad y hospitalidad hacia nosotros reveladas en Jesucristo. Constituyen

una oración de petición y consagración a Dios de los testigos del Evangelio, unidos en una

única fe y en un único bautismo, y en el testimonio común de la Iglesia indivisa.

IV) El envío

Se propone una oración de los cristianos de Escocia como oración de compromiso. Expresa

nuestra voluntad de consagrar a Dios el presente y el futuro tanto del movimiento ecuménico

como de la evangelización. En este año 2010, a la hora de un nuevo “compromiso de

Edimburgo”, entendemos en el centro de nuestras asambleas de oración la llamada más actual

que nunca de evangelizar en la unidad: “Que seamos uno, para que el mundo crea” y que se

refuerce nuestra respuesta a la petición de Cristo de estar en comunión los testigos de su

resurrección.

El esquema de este culto podrá servir para una celebración común con motivo de la Fiesta de

Pascua 2010 y para los próximos años de fecha común de la Pascua (4 de abril de 2010, 24 de

abril de 2011, 20 de abril 2014, 16 de abril 2017).

Varios elementos pueden utilizarse en el marco de una celebración litúrgica propia de una

comunidad.

Celebración

I) Reunión y apertura

Canto de reunión

Diálogo de apertura

P. “Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido

llamados…”

A. “Sólo hay un Señor, sólo una fe, sólo un bautismo. Sólo un Dios, que es Padre de todos,

que todo lo domina, por medio de todos actúa y en todos vive.”

P. “Estaba escrito que el Mesías tenía que morir y que resucitaría al tercer día; y también que

en su nombre se ha de proclamar a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén, un

mensaje de conversión y de perdón de los pecados.”

A. “Vosotros sois testigos de todas estas cosas.”

Palabras de acogida

Oración de apertura

P. Oh Cristo resucitado,

que acompañaste a los discípulos en el camino de Emaús,

tú estás a nuestro lado en el camino de la fe.

Sobre los caminos de la vida, en cada encuentro,

suscita en nosotros la compasión de acoger al otro

y de estar a la escucha de su historia.

Aviva nuestro deseo de anunciar tu Palabra.

Que ilumine y arda nuestro corazón de testigos.

Que tu Espíritu Santo nos enseña el arte de explicar las Escrituras,

para que los ojos se abran y te reconozcan.

Concédenos el valor de volvernos sensibles,

para que los hermanos y hermanas reunidos te puedan conocer

y que podamos por ellos descubrirte. Amén.

II) Celebración de la Palabra de Dios

Canto de aclamación al Evangelio

Lectura continua del capítulo 24 del Evangelio de Lucas

Predicación

Canto

Intercambio de la paz

P. Jesús dijo a sus apóstoles: “La paz os dejo, mi paz os doy.” No mires nuestros pecados,

sino la fe de tu iglesia. Para que tu voluntad se realice, dale esta paz y condúcela a la

unidad perfecta, Tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los

siglos.

A. Amén.

P. La paz del Señor esté siempre con vosotros.

A. Y con tu espíritu.

O también

P. La paz del Señor esté siempre con vosotros.

A. Verdaderamente Cristo resucitado está entre nosotros.

O también

P. Cristo ha resucitado.

A. Verdaderamente ha resucitado. Aleluya.

Símbolo Niceo-Constantinopolitano (sin el filioque)

Colecta y Canto

III) Intercesiones

Dios creador y salvador, te alabamos por todas nuestras comunidades que quieren confesar

juntas, por sus palabras y sus hechos, su fe en Cristo resucitado en el que recibimos la nueva

vida.

Haznos avanzar en nuestros compromisos ecuménicos para estar más unidos en la acción de

gracias por la Creación como en nuestras acciones orientadas al servicio de la vida.

Kyrie eleison (u otro estribillo)

Dios que has manifestado tu presencia en nuestra historia, te damos gracias de habernos

acompañado y dado a tu Hijo para revelar tu amor y compartir tu gloria.

Guía los pasos de todos los testigos del Evangelio hacia la unidad perfecta en una escucha

atenta y paciente de las culturas y personas con su historia.

Kyrie eleison

Dios que no nos abandonas nunca, te damos gracias por la experiencia de Cristo resucitado en

los dos discípulos de Emaús.

Haz que experimentemos la presencia de Cristo que camina con nosotros, alienta nuestro

corazón e ilumina nuestra inteligencia, para que seamos testigos de tu presencia activa en el

poder de su resurrección.

Kyrie eleison

Dios de quien viene todo don perfecto, te damos gracias porque no cesas de suscitar de

generación en generación esta nube de testigos que nos transmitieron la fe de los apóstoles,

san… (cada asamblea puede mencionar a los evangelizadores y a los mártires de su región).

Danos ser fieles a esta herencia de fe y enséñanos a abrir juntos las nuevas vías del Evangelio.

Kyrie eleison

Dios de compasión, te damos gracias porque has reconciliado el mundo por la cruz de tu Hijo.

Haz crecer en nosotros la fe: que sea para nuestras Iglesias y para cada uno de nosotros una

fuerza para ser, siguiendo el ejemplo de Cristo, cada vez más solidarios de las personas en su

vida como en su sufrimiento y en su muerte.

Kyrie eleison

Dios en quien ponemos nuestra esperanza, te alabamos por la promesa de Jesús: “Yo estoy

con vosotros todos los días hasta el final del mundo.”

Mira las dudas que asaltan a nuestros corazones sobre el camino de la unidad cristiana.

Siguiendo el ejemplo de los pioneros del ecumenismo de la conferencia de Edimburgo en

1910, danos el valor de denunciar juntos nuestros temores actuales y la clarividencia para

reencontrar en este año 2010 la confianza sobre el camino de la realización de tu voluntad.

Padre Nuestro

IV) Envío

Oración de compromiso

P. Oremos juntos:

A. Señor, tómanos desde donde estamos actualmente

y condúcenos allá donde Tú quieres que vayamos.

Haz que no seamos solo los encargados de una herencia,

sino las señales vivas de tu reino que viene.

Enciéndenos la pasión por la justicia y la paz

entre todos los pueblos.

Llénanos de fe, de esperanza y de amor

que están en el corazón del Evangelio

y háznos UNO en el poder del Espíritu Santo:

Que el mundo crea,

que tu nombre sea santificado en nuestra Nación,

que tu Iglesia pueda reconocerse efectivamente reunida en un único cuerpo.

Nos comprometemos a amarte, servirte y seguirte

no como extranjeros unos de otros, sino como peregrinos.

Amén.

(Liturgia inaugural de ACTS-Acción conjunta de las Iglesias en Escocia, 1990)

Bendición final

P. “La gracia de nuestro Señor Jesucristo,

el amor de Dios Padre,

y la comunión del Espíritu Santo

esté siemp

e con vosotros.”

Y con tu espíritu.

O también

P. Que el Señor que venció las tinieblas por su luz,

os dé la paz

Que el Señor que venció la muerte por la vida,

os dé la paz.

Que el Señor que venció la soledad del mundo por el amor

os dé la paz.

u otra bendición

Palabras de envío

P. Hoy Cristo resucitado nos proclama: “Como el Padre me envió, así yo también os

envío…”

A. Amén.

P. La Buena Noticia de la Resurrección de Jesús nos ha sido anunciada: “Nosotros somos sus

testigos”. Caminad en la paz de Cristo. ¡Aleluya!

A. Demos gracias a Dios. Amén. ¡Aleluya!

Canto de acción de gracias o de envío

  
Temas (1968-2010)

Elaborados desde 1968 por la Comisión "Fe y Constitución" del Consejo Ecuménico de las Iglesias y por el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos.
1968 "Para alabanza de su gloria" (Ef 1,14)
1969 "Llamados a la libertad" (Gal 5,13) Reunión preparatoria en Roma, Italia)
1970 "Somos colaboradores de Dios" (1 Cor 3,9) (Reunión preparatoria en el Monasterio de Niederaltaich, República Federal de Alemania)
1971 "... y la comunión del Espíritu Santo" (2 Cor 13,13) (Reunión preparatoria en Bari, Italia)
1972 "Os doy un mandamiento nuevo" (Jn 13,34) (Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)
1973 "Señor, enséñanos a orar" (Lc 11,1) (Reunión preparatoria en la Abadía de Montserrat, España)
1974 "Que todos confiesen: Jesucristo es el Señor" (Flp 2,1-13) (Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza. En abril de 1974 se dirigió una carta a las Iglesias miembros, así como a otras partes que estuvieran interesadas en crear grupos locales que pudiesen participar en la preparación del folleto de la Semana de Oración. El primero en comprometerse fue el grupo australiano, que en concreto preparó en 1975 el proyecto inicial del folleto de la Semana de Oración)
1975 La voluntad del Padre: constituir a Cristo en cabeza de todas las cosas" (Ef 1,3-10) (Proyecto de texto elaborado por un grupo australiano. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)
1976 "Ahora somos hijos de Dios" (1 Jn 3,2) (Proyecto de texto elaborado por la Conferencia de Iglesias del Caribe. Reunión preparatoria en Roma, Italia)
1977 "La esperanza no defrauda" (Rom 5,1-5) (Proyecto de testo elaborado en el Líbano, en plena guerra civil. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)
1978 "Ya no sois extranjeros" (Ef 2,13-22) (Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Manchester, Inglaterra)
1979 "Poneos unos al servicio de los otros para gloria de Dios" (1 Pe 4,7-11) (Proyecto de texto elaborado en Argentina. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)
1980 "Venga a nosotros tu reino" (Mt 6,10) (Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Berlín, República Democrática de Alemania. Reunión preparatoria en Milán, Italia)
1981 "Un solo Espíritu, distintos carismas, un solo cuerpo" (1 Cor 12, 3b-13) (Proyecto de texto elaborado por los Padres de Graymoor, USA. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)
1982 "¡Qué amables son tus moradas, Señor!" (Sal 84) (Proyecto de texto elaborado en Kenia. Reunión preparatoria en Milán, Italia)
1983 "Jesucristo, vida del mundo" (1 Jn 1,1-4) (Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Irlanda. Reunión preparatoria en Celigny-Bossey, Suiza)
1984 "Llamados a la unidad por la cruz de nuestro Señor" (1 Cor 2,2 y Col 1,20) (Reunión preparatoria en Venecia, Italia)
1985 "De la muerte a la vida con Cristo" (Ef 2,4-7) (Proyecto de texto elaborado en Jamaica. Reunión preparatoria en Grandchamp, Suiza)
1986 "Seréis mis testigos" (Hch 1,6-8) (Textos propuestos en Yugoslavia (Eslovenia). Reunión preparatoria en Yugoslavia)
1987 "Unidos en Cristo, una nueva creación" (2 Cor 5,17-6,4a) (Proyecto de texto elaborado en Inglaterra. Reunión preparatoria en Taizé, Francia)
1988 "El amor de Dios elimina el temor" (1 Jn 4,18) (Proyecto de texto elaborado en Italia. Reunión preparatoria en Pinerolo, Italia)
1989 "Edificar la comunidad: un solo cuerpo en Cristo" (Rom 12,5-6a) (Proyecto de texto elaborado en Canadá. Reunión preparatoria en Whaley, Bridge, Inglaterra)
1990 "Que todos sean uno, para que el mundo crea" (Jn 17) (Proyecto de texto elaborado en España. Reunión preparatoria en Madrid, España)
1991 "Alabad al Señor todas las naciones" (Sal 117; Rom 15,5-13) (Proyecto de texto elaborado en Alemania. Reunión preparatoria en Rotenburg an der Fulda, República Federal de Alemania)
1992 "Yo estoy con vosotros... por tanto, id" (Mt 28,16-20) (Proyecto de texto elaborado en Bélgica. Reunión preparatoria en Brujas, Bélgica)
1993 "Llevad los frutos del Espíritu para la unidad de los cristianos (Gal 2,22-23) (Proyecto de texto elaborado en Zaire. Reunión preparatoria cerca de Zurich, Suiza)
1994 "La casa de Dios: llamados a tener un solo corazón y una sola alma" (Hch 4,32) (Proyecto de texto elaborado en Irlanda. Reunión preparatoria en Dublín, Irlanda)
1995 "Koinonía: comunión en Dios y entre nosotros" (Jn 15,1-17) (Reunión preparatoria en Bristol, Inglaterra)
1996 "Mira que estoy a la puerta y llamo" (Ap 3,14-22) (Proyecto de texto elaborado en Portugal. Reunión preparatoria en Lisboa, Portugal)
1997 "En nombre de Cristo... dejaos reconciliar con Dios" (2 Cor 5,20) (Proyecto de texto elaborado en Escandinavia. Reunión preparatoria en Estocolmo, Suecia)
1998 "El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad" (Rom 8,14-27) (Proyecto de texto elaborado en Francia. Reunión preparatoria en París, Francia)
1999 "Él habitará con ellos. Ellos serán su pueblo y el mismo Dios estará con ellos" (Hch 21,1-7) (Proyecto de texto elaborado en Malasia. Reunión preparatoria en el Monasterio de Bose, Italia)
2000 "Bendito sea Dios que nos ha bendecido en Cristo" (Ef 1,3-14) (Proyecto de texto elaborado por el Consejo de Iglesias del Medio Oriente. Reunión preparatoria en el Monasterio de La Verna, Italia)
2001 "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,1-6) (Proyecto de texto elaborado en Rumania. Reunión preparatoria en la "Casa de Odihna", Rumania)
2002 "En ti está la fuente de la vida" (Sal 36 [35], 10) (Proyecto de texto elaborado por el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y la Conferencia de Iglesias de Europa (CEC). Reunión preparatoria en el Centro ecuménico de Ottmaring (Augsburgo, República Federal de Alemania)
2003 "Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro" (2 Cor 4, 3-18) (Proyecto de texto elaborado en Argentina. Reunión preparatoria en el Centro ecuménico "Los Rubios" cerca de Málaga (España)
2004 “Mi paz os doy” (Jn 14,27) (Proyecto de texto elaboradoen Alepo, Siria. Reunión preparatoria en Palermo, Sicilia, Italia)
2005 “Cristo, fundamento único de la Iglesia” (1 Cor 3, 1-23) (Proyecto de texto elaborado en Eslovaquia. Reunión preparatoria en Piestany, Eslovaquia)
2006 “Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,20) (Proyecto de texto elaborado en Irlanda. Reunión preparatoria en Prosperous, County Kildare, Irlanda)
2007 “Hace oír a los sordos y hablar a los mudos” (Mc 7,37) (Proyecto de texto elaborado en Sudáfrica. Reunión preparatoria en el Castillo de Faverges, Alta Saboya, Francia)
2008 «No ceséis de orar» (1 Ts 5, 17)
(Proyecto de texto elaborado en EE. UU. Reunión preparatoria en Graymoor, Garrison, en EE. UU.).
2009 «Estarán unidas en tu mano» (Ez 37, 17)
(Proyecto de texto elaborado en Corea. Reunión preparatoria en Marsella, Francia).

2010 “Vosotros sois testigos de todas estas cosas” (Lc 24,48)

(Proyecto de texto elaborado en Escocia. Reunión preparatoria en Glasgow, Escocia).

  

Introducción al tema del Octavario 2010

Durante el siglo pasado, la reconciliación de los cristianos ha tomado formas muy diversas. El ecumenismo espiritual manifestó la importancia de la oración por la unidad cristiana. La investigación teológica movilizó muchas energías y permitió descubrir numerosos acuerdos doctrinales. La cooperación práctica de las Iglesias en el campo social suscitó fecundas iniciativas. Además de estas realizaciones importantes, la cuestión de la misión ocupó un lugar particular. Se considera generalmente que la Conferencia misionera que tuvo lugar en Edimburgo en 1910 señala los principios del movimiento ecuménico moderno.

 

Misión y unidad

 

 

De suyo no todos asocian el planteamiento misionero y la preocupación de la unidad de los cristianos. ¿Y con todo no van juntos el compromiso misionero de la Iglesia y su compromiso ecuménico? Por nuestro bautismo, ya formamos un único cuerpo y estamos llamados a vivir en comunión. Dios nos ha hecho hermanos y hermanas en Jesucristo. ¿No es éste el testimonio fundamental que debemos presentar?

Históricamente, la cuestión de la unidad de los cristianos se ha planteado a los misioneros por razones prácticas. Se trataba simplemente de evitar una competencia inútil, mientras que las necesidades humanas y materiales eran inmensas. Se distribuían entonces los territorios a evangelizar. A veces se pretendía superar asuntos yuxtapuestos o paralelos para favorecer algunas obras comunes. Los misioneros de diferentes Iglesias podían, por ejemplo, combinar sus esfuerzos para realizar nuevas traducciones de la Biblia y esta cooperación al servicio de la Palabra de Dios no podía suscitar una reflexión sobre la división de los cristianos.

Sin negar las rivalidades entre misioneros enviados por diferentes Iglesias, hay que reconocer que los que estuvieron en la avanzadilla de la misión fueron quizá los primeros en tomar conciencia de la tragedia que representaba la división de los cristianos. Si en Europa eran habituales las separaciones eclesiales, el escándalo de la desunión aparecía de manera obvia a los misioneros encargados de anunciar el evangelio en poblaciones que no conocían nada de Cristo. Ciertas rupturas eclesiales que habían señalado la historia del cristianismo no estaban

sin fundamento teológico. Pero también se caracterizaban por el contexto (histórico, político, intelectual…) que las habían hecho nacer. Por lo tanto, ¿podía permitirse exportar estas divisiones a los pueblos que desconocen a Cristo?

En la frescura de los comienzos, las nuevas Iglesias locales no podían ser tachadas por el desfase entre el mensaje de amor que querían vivir, y la separación efectiva de los discípulos de Cristo. ¿Cómo hacer comprender la reconciliación ofrecida en Jesucristo si los mismos bautizados podían ignorarse o combatirse? ¿Cómo los grupos cristianos que viven en la hostilidad mutua pueden -de manera creíble- predicar a un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo?

Estas cuestiones ecuménicas no podían faltar en los participantes de la Conferencia de

Edimburgo en 1910.

 

La Conferencia

Durante el verano de 1910 se reunieron en la capital escocesa los delegados oficiales de las sociedades misioneras protestantes de las distintas ramas del protestantismo, y del

anglicanismo, a las que se unía un invitado ortodoxo. No teniendo capacidad de decisión alguna, la Conferencia no tenía otro objetivo que el ayudar a los misioneros a forjarse en un espíritu común y a coordinar sus actividades.

Sólo estaban presentes las sociedades misioneras que trabajaban en la predicación del

evangelio en los nuevos territorios donde Cristo no había sido anunciado. No se habían

invitado a las sociedades que trabajaban en América Latina o en Oriente Próximo donde

estaban implantadas desde hacía tiempo la Iglesia católica o las Iglesias de Oriente.

En 1910, el paisaje eclesial en Escocia comienza a diversificarse, y la Iglesia católica y la Iglesia episcopal gozaban nuevamente de un puesto más importante. Debido a su vitalidad intelectual y cultural, fue escogido Edimburgo como lugar de este encuentro. La fama de sus teólogos y de sus responsables de las Iglesias también favorecía esta elección. Por otro lado, las Iglesias protestantes escocesas eran particularmente activas en la misión, y eran famosas por la atención llevada en las culturas locales.

 

Las Iglesias cristianas en Escocia hoy

Para hacer memoria de este importante paso en la historia del movimiento ecuménico, pareció natural a los promotores de la Semana de oración por la unidad cristiana -la Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos- confiar la preparación de esta Semana 2010 a las Iglesias cristianas de Escocia, porque activamente se disponen a celebrar el centenario de la Conferencia de 1910 sobre el tema: "Testimoniar a Cristo hoy". De hecho, estas Iglesias propusieron como tema de la Semana de la unidad: "Vosotros sois testigos de todas estas cosas" (Lc 24, 48).

 

El tema bíblico

Los protagonistas del movimiento ecuménico han meditado a menudo el discurso de Jesús antes de su muerte. Este último testamento destaca la importancia de la unidad de los discípulos de Cristo para la misión: “Que todos sean uno… para que el mundo crea” (Jn 17, 21).

De manera original, las Iglesias de Escocia han querido este año hacernos comprender el último discurso de Cristo resucitado antes de su Ascensión, que termina con estas palabras: “Estaba escrito que el Mesías tenía que morir y que resucitaría al tercer día; y también que en su nombre se ha de proclamar a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén, un mensaje de conversión y de perdón de los pecados. Vosotros sois testigos de todas estas cosas” (Lc 24, 46-48). Son, pues, las últimas palabras de Cristo que meditaremos. Estamos invitados a recorrer a lo largo de la Semana de oración por la unidad cristiana 2010 todo el conjunto del capítulo 24 del Evangelio de Lucas. Las mujeres asustadas junto a la tumba, los dos discípulos desalentados camino de Emaús, o también los once apóstoles que han vivido el temor y la duda, todos los que se encuentran con Cristo resucitado son enviados en misión: “Vosotros sois testigos de todas estas cosas”. Esta misión eclesial confiada por Cristo no se la pueda apropiar nadie. Es la comunidad de los que han sido reconciliados con Dios, y Dios puede testimoniar la verdad del poder salvador ofrecido en Jesucristo.

Se deduce que la manera de testimoniar de María Magdalena, de Pedro o de los dos discípulos de Emaús no será idéntica. Y por eso, es la victoria de Jesús sobre la muerte en la que todos sitúan el centro de su testimonio. En lo que tiene de único para cada uno de ellos, el encuentro personal con el Resucitado cambió radicalmente su vida y una misma evidencia se impone para ellos: por todo eso, debemos ser testigos. Su relato tendrá acentos diferentes, y a veces las disensiones mismas pueden nacer entre ellos, lo que requiere la fidelidad a Cristo, y por ello todos trabajarán por el anuncio de la Buena Noticia.

 


Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)
1982 «¡Qué amables son tus moradas, Señor!» (Sal 84)
(Proyecto de texto elaborado en Kenia. Reunión preparatoria en Milán,
Italia)
1983 «Jesucristo, vida del mundo» (1 Jn 1, 1-4)
(Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Irlanda.
Reunión preparatoria en Celigny-Bossey, Suiza)
1984 «Llamados a la unidad por la cruz de nuestro Señor» (1 Cor 2, 2 y Col
1, 20)
(Reunión preparatoria en Venecia, Italia)
51
1985 «De la muerte a la vida con Cristo» (Ef 2, 4-7)
(Proyecto de texto elaborado en Jamaica. Reunión preparatoria en
Grandchamp, Suiza)
1986 «Seréis mis testigos» (Hch 1, 6-8)
(Textos propuestos en Yugoslavia (Eslovenia). Reunión preparatoria en
Yugoslavia)
1987 «Unidos en Cristo, una nueva creación» (2 Cor 5, 17-6,4a)
(Proyecto de texto elaborado en Inglaterra. Reunión preparatoria en
Taizé, Francia)
1988 «El amor de Dios elimina el temor» (1 Jn 4, 18)
(Proyecto de texto elaborado en Italia. Reunión preparatoria en
Pinerolo, Italia)
1989 «Edificar la comunidad: un solo cuerpo en Cristo» (Rom 12, 5-6a)
(Proyecto de texto elaborado en Canadá. Reunión preparatoria en
Whaley, Bridge, Inglaterra)
1990 «Que todos sean uno, para que el mundo crea» (Jn 17)
(Proyecto de texto elaborado en España. Reunión preparatoria en
Madrid, España)
1991 «Alabad al Señor todas las naciones» (Sal 117; Rom 15, 5-13)
(Proyecto de texto elaborado en Alemania. Reunión preparatoria en
Rotenburg an der Fulda, República Federal de Alemania)
1992 «Yo estoy con vosotros... por tanto, id» (Mt 28, 16-20)
(Proyecto de texto elaborado en Bélgica. Reunión preparatoria en
Brujas, Bélgica)
1993 «Llevad los frutos del Espíritu para la unidad de los cristianos» (Gal
2, 22-23)
(Proyecto de texto elaborado en Zaire. Reunión preparatoria cerca de
Zurich, Suiza)
1994 «La casa de Dios: llamados a tener un solo corazón y una sola alma»
(Hch 4, 32)
(Proyecto de texto elaborado en Irlanda. Reunión preparatoria en
Dublín, Irlanda)
52
1995 «Koinonía: comunión en Dios y entre nosotros» (Jn 15, 1-17)
(Reunión preparatoria en Bristol, Inglaterra)
1996 «Mira que estoy a la puerta y llamo» (Ap 3, 14-22)
(Proyecto de texto elaborado en Portugal. Reunión preparatoria en
Lisboa, Portugal)
1997 «En nombre de Cristo... dejáos reconciliar con Dios» (2 Cor 5, 20)
(Proyecto de texto elaborado en Escandinavia. Reunión preparatoria
en Estocolmo, Suecia)
1998 «El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad» (Rom 8, 14-27)
(Proyecto de texto elaborado en Francia. Reunión preparatoria en
París, Francia)
1999 «Él habitará con ellos. Ellos serán su pueblo y el mismo Dios estará con
ellos» (Ap 21, 1-7)
(Proyecto de texto elaborado en Malasia. Reunión preparatoria en el
Monasterio de Bose, Italia)
2000 «Bendito sea Dios que nos ha bendecido en Cristo» (Ef 1, 3-14)
(Proyecto de texto elaborado por el Consejo de Iglesias del Medio
Oriente. Reunión preparatoria en el Monasterio de La Verna, Italia)
2001 «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn 14, 1-6)
(Proyecto de texto elaborado en Rumania. Reunión preparatoria en la
«Casa de Odihna», Rumania)
2002 «En ti está la fuente de la vida» (Sal 36 [35], 10)
(Proyecto de texto elaborado por el Consejo de Conferencias Episcopales
de Europa (CCEE) y la Conferencia de Iglesias de Europa (CEC).
Reunión preparatoria en el Centro ecuménico de Ottmaring
(Augsburgo, República Federal de Alemania)
2003 «Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro» (2 Cor 4, 3-18)
(Proyecto de texto elaborado en Argentina. Reunión preparatoria en el
Centro ecuménico «Los Rubios» cerca de Málaga (España)
2004 «Mi paz os doy» (Jn 14, 27)
(Proyecto de texto elaborado en Alepo, Siria. Reunión preparatoria en
Palermo, Sicilia, Italia)
53
2005 «Cristo, fundamento único de la Iglesia» (1 Cor 3, 1-23)
(Proyecto de texto elaborado en Eslovaquia. Reunión preparatoria en
Piestany, Eslovaquia)
2006 «Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de
ellos» (Mt 18, 20)
(Proyecto de texto elaborado en Irlanda. Reunión preparatoria en
Prosperous, County Kildare, Irlanda)
2007 «Hace oír a los sordos y hablar a los mudos» (Mc 7, 37)
(Proyecto de texto elaborado en Sudáfrica. Reunión preparatoria en el
Castillo de Faverges, Alta Saboya, Francia)
2008 «No ceséis de orar» (1 Ts 5, 17)
(Proyecto de texto elaborado en EE. UU. Reunión preparatoria en
Graymoor, Garrison, en EE. UU.).
2009 «Estarán unidas en tu mano» (Ez 37, 17)
(Proyecto de texto elaborado en Corea. Reunión preparatoria en
Marsella, Francia).
54
1740 Escocia (aproximadamente)
Nacimiento en Escocia del movimiento pentecostal con vinculaciones
en América del Norte, cuyo mensaje por la renovación de la fe llamaba
a la oración por todas las Iglesias y con ellas.
1820 James Haldane Stewart
El Rvdo. James Haldane Stewart publica Consejos para la unión general
de los cristianos con vistas a una efusión del Espíritu (Hints for the
outpouring of the Spirit)
.
1840 Ignatius Spencer
El Rvdo. Ignatius Spencer, un convertido al catolicismo, sugiere una
«Unión de oración por la unidad».
1867 Lambeth
La primera asamblea de obispos anglicanos en Lambeth insiste en la
oración por la unidad, en la introducción a sus resoluciones.
1894 León XIII
El papa León XIII anima a la práctica del Octavario de oración por la
unidad en el contexto de Pentecostés.
1908 Paul Wattson
Celebración del «Octavario por la unidad de la Iglesia» bajo la iniciativa
del Rvdo. Paul Wattson.
1926 Fe y Constitución
El Movimiento «Fe y Constitución» inicia la publicación de Sugerencias
para un Octavario de oración por la unidad de los cristianos.

EL OCTAVARIO

Durante la Semana de la oración por la unidad cristiana 2010, vamos a meditar día a día el capítulo 24 del Evangelio de Lucas, deteniéndonos en las cuestiones que se plantean:

preguntas de Jesús a sus discípulos, y preguntas de los apóstoles a Cristo.

Cada una de estas preguntas permite, en efecto, destacar de manera específica el testimonio del Resucitado. Para cada una de ellas, estamos invitados a reflexionar sobre nuestra situación de divisiones eclesiales y los remedios que, concretamente, podemos aportar. Testigos ya lo somos, y debemos ser siempre mejores. ¿Cómo?

- celebrando al que nos ofrece el don de la vida y de la resurrección (primer día);

- sabiendo compartir con los otros la historia de nuestra fe (segundo día);

- tomando conciencia de que Dios está trabajando en nuestras vidas (tercero día);

- agradeciendo la herencia de la fe recibida (cuarto día);

- confesando a Cristo como vencedor de todo sufrimiento (cada día);

- pretendiendo ser siempre más fieles a la Palabra de Dios (sexto día);

- creciendo en la fe, en la esperanza y en la caridad (séptimo día);

- ofreciendo la hospitalidad, y sabiendo acogerla cuando se nos ofrece (octavo día).

En cada uno de estos ocho aspectos, nuestro testimonio ¿no sería más fiel al evangelio de Cristo si lo hacemos juntos?

 

Edimburgo 2010

En junio de 2010 se celebrará en Edimburgo el centenario de la Conferencia misionera que se había desarrollado en esta ciudad hace un siglo (www.edinburgh2010.org). Los organizadores han deseado que este acontecimiento sea un tiempo de acción de gracias por todos los progresos que Dios permitió en la misión. Dedican también un lugar importante a la oración para confiar a Cristo el testimonio que las Iglesias tendrán que dar juntas durante el siglo XXI.

Este acontecimiento también debe permitir a los que trabajan desde hace tiempo en el campo misionero y a los representantes de hechos más recientes intercambiar sus perspectivas. Será también ocasión de intercambiar sus prácticas misioneras a los miembros de distintas tradiciones eclesiales.

El mundo ha cambiado mucho desde 1910 y la misión debe ser objeto de reflexión con

nuevos ojos. Secularización y descristianización, nuevos medios de comunicación, relaciones interconfesionales, diálogo interreligioso… son numerosas cuestiones que deben discutirse. Si todos se ponen de acuerdo sobre la necesidad para los discípulos de Cristo de dar testimonio, es difícil lograr una comprensión común de lo que debe ser hoy la misión. En el interior de las Iglesias, los debates no faltan. ¿No ganarían si fueran llevados conjuntamente por todas las Iglesias?

1910... 2010: un mismo sentimiento de urgencia vive en el corazón de los cristianos: el evangelio no es un lujo en nuestra humanidad herida por las divisiones; el evangelio no puede ser anunciado por voces discordantes.

Con Cristo, los que vivían en el odio pueden encontrar un camino de reconciliación. Con Cristo, los que estaban separados pueden encontrar la alegría de vivir como hermanos…. vosotros sois testigos de todas estas cosas.

 

Preparación de

la Semana de oración por la unidad

de los cristianos 2010

El proyecto inicial por el que este cuaderno pudo realizarse fue preparado por un grupo

ecuménico de Escocia constituido por la asociación “Action of Churches Together en

Scotland” (ACTS) a invitación de la Conferencia de los Obispos católicos. Deseamos

agradecer muy sinceramente a todas las personas que han contribuido en este proyecto:

Sr. Andrew Barr (Iglesia Episcopal Escocesa)

Comandante Alan Dixon (Ejército de Salvación)

Reverendo Carol Ford (Iglesia de Escocia)

Reverendo Willie McFadden (Iglesia Católica)

Reverendo Lindsay Sanderson (ACTS, Iglesia Reformada Unida)

Los textos presentados en este opúsculo han sido aceptados de manera definitiva en el

encuentro del grupo preparatorio internacional nombrado por la Comisión de Fe y

Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos. El grupo se reunió en el Colegio Scotus, Gran seminario de Escocia, en Glasgow. Estamos especialmente agradecidos al Rev. McFadden, Rector del seminario, a los seminaristas y a todo el personal por su calurosa acogida, la disponibilidad y la oración que acompañaron nuestro trabajo. Finalmente, agradecemos muy especialmente al Rev. Lindsay Sanderson por su participación con el Rev. McFadden en las sesiones de revisión del proyecto, el tiempo de rezo común e intercambio organizado con representantes de distintas comunidades cristianas de Escocia y la preparación global del encuentro.

 




 
  
OCTAVARIO DE ORACION POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS (2011)

Fuente: Conferencia Episcopal Española
Textos bíblicos, meditaciones y oraciones para el Octavario por la Unidad de los Cristianos (18 – 15 enero de 2011)


Día primero: La Iglesia de Jerusalén
Lecturas
Joel 2, 21-22.28-29 Derramaré mi Espíritu sobre todo ser humano Salmo 46 Dios está en medio de la ciudad Hechos 2, 1-12 Al llegar el día de Pentecostés Juan 14, 15-21 El Espíritu de la verdad
Comentario

El planteamiento de esta Semana de oración por la unidad de los cristianos parte de Jerusalén, el día de Pentecostés, es decir, en el momento en que la Iglesia inicia su propia marcha.
El tema del Octavario es: “Unidos en la enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y la oración”. “Ellos” designa la Iglesia primitiva de Jerusalén, nacida el día de Pentecostés en que el Paráclito, el Espíritu de verdad, descendió sobre los primeros creyentes, como Dios lo había prometido a través del profeta Joel, y por el Señor Jesús en la noche anterior a su pasión y a su muerte. Todos los que viven en la continuidad del día de Pentecostés, viven en la continuidad de la Iglesia primitiva de Jerusalén y su responsable, Santiago. Esta Iglesia es nuestra Iglesia madre de todos. Nos da la imagen o el icono de la unidad de los cristianos por la cual rogamos esta semana.
Según una tradición oriental antigua, la sucesión eclesial se realiza en la continuidad con la primera comunidad cristiana de Jerusalén. La Iglesia apostólica de Jerusalén se realiza en la Iglesia de la Jerusalén celestial que, a su vez, se convierte en el icono de todas las Iglesias cristianas. En señal de su continuidad con la Iglesia de Jerusalén, todas las Iglesias deben conservar las “características” de la primera comunidad cristiana por su asiduidad “a la enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y la oración”.
La Iglesia actual de Jerusalén vive especialmente su continuidad con la Iglesia apostólica de Jerusalén a través del costoso testimonio que ella da de la verdad. Su testimonio dado por el Evangelio y su lucha contra las desigualdades e injusticias nos recuerdan que la oración por la unidad de los cristianos es inseparable de la oración por la paz y la justicia.
 
Oración
Dios todopoderoso y misericordioso, que con gran poder has reunido a los primeros cristianos de Jerusalén por el don del Espíritu Santo, desafiando así el poder humano del Imperio romano. Haz que, como la primera Iglesia de Jerusalén, podamos reunirnos en la dignidad de predicar y vivir la buena noticia de la reconciliación y de la paz, por todas partes donde existen desigualdades e injusticias. Te lo pedimos en nombre de Jesucristo que nos libera de los vínculos del pecado y de la muerte. Amén.
 

 

¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? (Lc 24,5)

Gn 1, 1.26-31 Dios vio todo lo que había hecho, y todo era muy bueno

Sal 104, 1-24 Qué abundantes son tus obras, Señor

1 Co 15, 12-20 Si los muertos no han de resucitar, es que tampoco Cristo ha resucitado

Lc 24, 1-5 ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?

 

Comentario

 

Nuestro camino hacia la unidad de los cristianos se arraiga firmemente en nuestra fe común en la resurrección de Jesucristo; celebramos no sólo la vida que Dios nos dio sino también la nueva vida que nos ofrece de una vez por todas por la victoria de Jesús sobre la muerte. Al reunirnos en esta Semana de oración para la unidad de los cristianos, damos testimonio de nuestra fe común manifestando nuestra preocupación por toda la vida humana. La vida es el don que Dios nos hizo y la conservamos y la celebramos, y especialmente damos testimonio de que Él, en su amor benévolo, nos dio la vida.

La lectura del libro del Génesis nos recuerda el poder y la energía creadora de Dios. Es el poder y la energía que San Pablo descubre cuando experimenta la resurrección de Jesús.

Exhorta a los habitantes de Corinto a colocar toda su confianza en el Señor resucitado y en la nueva vida que nos ofrece.

El salmo prosigue sobre el mismo tema declarando la gloria de la creación divina.

El pasaje del evangelio de este día nos exhorta a buscar la nueva vida frente a la cultura

mortífera que a menudo el mundo nos propone. Nos da ánimo para tener confianza en el

poder de Jesús y, así, experimentar la vida y la curación.

Hoy damos gracias a Dios por su testimonio de amor para con nosotros: por el conjunto de la creación, por nuestros hermanos y hermanas del mundo entero, por la comunión en el amor, por el perdón y la curación, y por la vida eterna.

 

Oración

 

Señor, Tú que eres nuestro creador, te alabamos por todos los que dan testimonio de su fe con sus palabras y acciones. Viviendo plenamente nuestra vida, sentimos tu presencia amorosa en las numerosas experiencias que nos das de conocer. Haz que estemos unidos en nuestro testimonio común cuando celebramos la vida, tú que nos bendices, tú que eres el autor de toda la vida.

 

Cuestiones para la reflexión

 

l. ¿En qué medida el propio testimonio y el de su Iglesia celebran la vida?

2. ¿Su testimonio puede conducir a otras personas a comprender que Cristo ha resucitado de entre los muertos?

3. En su vida, ¿qué ámbitos se consideran como esferas de crecimiento personal?

4. ¿Existen cosas del pasado en las cuales las Iglesias se enganchan y de las cuales una nueva conciencia ecuménica nos invita a desprendernos?

 

  
OCTAVARIO DE ORACION POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS (2010)
Fuente: Conferencia Episcopal Española


Textos bíblicos, meditaciones y oraciones para el
Octavario por la Unidad de los Cristianos (18 – 15 enero de 2010)


Día segundo: Muchos miembros en un solo cuerpo
Lecturas
Isaías 55, 1-4 Venid por agua Salmo 85, 8-13 Su salvación está cerca 1 Corintios 12, 12-27 Hemos recibido en el bautismo un mismo Espíritu a fin de formar un solo cuerpo Juan 15, 1-13 Yo soy la vid verdadera
 
Comentario
La Iglesiade Jerusalén descrita en los Hechos de los Apóstoles es el modelo de la unidad que buscamos actualmente. Como tal, nos recuerda que la oración por la unidad de los cristianos no puede contemplar la uniformidad, ya que la unidad se caracterizó desde el principio por una gran diversidad. La Iglesia de Jerusalén es el modelo o el icono de la unidad en la diversidad.
El relato de Pentecostés en el libro de los Hechos nos dice que, ese día, todas las lenguas y culturas del antiguo mundo mediterráneo y que estaban representadas en Jerusalén, la gente oía el Evangelio en sus distintas lenguas y que a través de la predicación de Pedro, se unieron los unos a los otros en el arrepentimiento, bautismo y efusión del Espíritu Santo. San Pablo, por su parte, escribirá más tarde: “Todos nosotros, en efecto, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos recibido en el bautismo un mismo Espíritu, a fin de formar un solo cuerpo; a todos se nos ha dado a beber de un mismo Espíritu”. No es una comunidad uniforme, hecha de espíritus similares, de gente unida por la cultura y la lengua, que era asidua a la enseñanza de los apóstoles y a la comunión fraterna, sino una comunidad de una gran diversidad, donde las diferencias podían fácilmente degenerar en controversias. Fue el caso entre los cristianos de origen griego y los de origen judío con respecto a la negligencia con la cual trataban a las viudas griegas, como informa san Lucas (Hechos 6,1). Por tanto, la Iglesia de Jerusalén estaba unida en sí misma, y que el Señor resucitado declara: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, produce mucho fruto”.
Una gran diversidad caracteriza hoy todavía a las Iglesias de Jerusalén y a las de todo el mundo. En Jerusalén esta diversidad puede fácilmente degenerar en controversia, ya que el actual clima político de hostilidad no hace más que acentuarlo. Pero como la Iglesia primitiva de Jerusalén, los cristianos de Jerusalén nos recuerdan hoy que formamos un mismo cuerpo muchos miembros, una unidad en la diversidad. Las antiguas tradiciones nos enseñan que la diversidad y la unidad existen también en la Jerusalén celestial. Nos recuerdan que la diferencia y la diversidad no significan división y desunión, y que la unidad de los cristianos para la cual oramos siempre ha supuesto una real diversidad. 14
 
Oración
Dios, de quien procede toda vida en su gran diversidad, que llamas a tu Iglesia como Cuerpo de Cristo a estar unida en el amor. Haz que comprendamos aún más nuestra unidad en la diversidad, y que nos esforcemos en trabajar juntos para predicar y construir el reino de tu inmenso amor para la humanidad, acompañándonos unos a otros por todas partes y en todo lugar. Haz que tengamos siempre conciencia de que Cristo es la causa de nuestra vida común. Te lo pedimos en la unidad del Espíritu. Amén.
 

 

  
OCTAVARIO DE ORACION POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANO (2010)
Fuente: Conferencia Episcopal Española


Día tercero:La asiduidad a la enseñanza de los apóstoles nos reúne
Lecturas
Isaías 51,4-8 Prestadme atención, gente mía Salmo 119, 105-112 Tu palabra es artorcha para mis pasos Romanos 1, 15-17 Dispuesto a proclamar la buena noticia Juan 17,6-19 He dado a conocer tu nombre
 
Comentario
La Iglesiade Jerusalén en los Hechos de los Apóstoles se unía en la asiduidad a la enseñanza de los apóstoles, a pesar de la gran diversidad de lenguas y culturas entre sus miembros. La enseñanza de los apóstoles consiste en dar testimonio de la vida, de la enseñanza, del ministerio, de la muerte y de la resurrección del Señor Jesús. Su enseñanza se resume en lo que San Pablo llama simplemente “el Evangelio”. Se encuentra un ejemplo de la enseñanza de los apóstoles en la predicación de San Pedro en Jerusalén, el día de Pentecostés. A partir del profeta Joel, la Iglesia se vincula a la historia bíblica del pueblo de Dios, llevándonos al relato que comienza con la creación.
A pesar de nuestras divisiones, la Palabra de Dios nos reúne y nos une. La enseñanza de los apóstoles, la buena noticia para todos en su plenitud, estaba en el centro de la unidad en la diversidad de la primera Iglesia de Jerusalén. Los cristianos de Jerusalén nos recuerdan hoy que no era solamente “la enseñanza de los apóstoles” lo que unía a la Iglesia primitiva, sino su asiduidad a esta enseñanza. Es también la asiduidad que refleja San Pablo cuando califica el Evangelio como “poder de Dios para la salvación”.
El profeta Isaías nos recuerda que la enseñanza de Dios es inseparable del “juicio, luz de los pueblos”. Y el salmista ora así: “Tu palabra es antorcha para mis pasos; es la luz en mi sendero. Mi herencia perpetua son tus mandamientos, alegría de mi corazón”.
 
Oración
Dios de luz, te damos gracias por revelar tu verdad en Jesucristo, tu Palabra de Vida, que recibimos a través de la enseñanza de los apóstoles, transmitida en primer lugar en Jerusalén. Que tu Espíritu Santo siga santificándonos en la verdad de tu Hijo, para que por nuestra unidad en él crezcamos en la asiduidad a tu Palabra y sirvamos juntos tu Reino en la humildad y en el amor. Te lo pedimos en nombre de Jesucristo. Amén.
 

 

  
OCTAVARIO DE ORACION POR LA UNIDAD DE LLOS CRISTIANOS
Fuente: Conferencia Episcopal Española

Textos bíblicos, meditaciones y oraciones para el Octavario

Día cuarto: Dar testimonio celebrando la herencia de la fe

 

“¿Pues qué ha pasado? Le dijeron: Lo de Jesús de Nazaret” (Lc 24,19)

Dt 6, 3-9 El Señor Dios es el único Señor

Sal 34 Bendigo al Señor en todo momento

Hch 4, 32-35 Un mismo sentir y pensar

Lc 24, 17-21 Nosotros teníamos la esperanza…

 

Comentario

 

Todos tenemos una enorme deuda de gratitud hacia los que nos ha dado una base para nuestras vidas cristianas. Son numerosos los hombres y mujeres que, por sus oraciones, su testimonio y sus celebraciones, supieron transmitir la fe a las generaciones siguientes. En Escocia, nos beneficiamos de una maravillosa herencia cristiana. Tenemos a san Ninian en el siglo IV, san Columbano en el siglo VI, y los numerosos santos célticos cuya fe se arraigaba en el amor de Dios y en la admiración de su Creación. La fe de los escoceses debe también verse en el papel importante desempeñado en la difusión de la Reforma del siglo XVI y en el

modo en el cual este espíritu se mantuvo firmemente después.

Las lecturas de este día afirman la importancia del apoyo de la comunidad de fe para garantizar la difusión de la Palabra de Dios. El pasaje del Deuteronomio nos ofrece la bella oración de nuestros hermanos y hermanas judíos que alababan a Dios diariamente con estas palabras. El salmo nos propone dar testimonio de nuestra herencia de creyentes en la alabanza, para que nuestra fe se manifieste en la glorificación y la acción de gracias. El pasaje de los Hechos revela una comunidad unida en la fe y la caridad. El pasaje del Evangelio nos presenta a Jesús de Nazaret como el centro de la herencia de nuestra fe. Uniéndonos a nuestros hermanos y hermanas cristianos en la oración por la unidad durante esta semana, acogemos la rica variedad y la diversidad de nuestra herencia cristiana. Y pedimos que la conciencia de nuestra herencia común nos una más estrechamente progresando en la fe.

 

Oración

 

Señor Dios nuestro, te damos gracias por todas las personas y comunidades que nos han

transmitido el mensaje de la Buena Noticia y así nos han dado una base sólida para nuestra fe.

Te pedimos que también demos juntos testimonio de nuestra fe, con el fin de fomentar que otros te conozcan y pongan su confianza en la verdad de la salvación ofrecida por Jesucristo para la vida del mundo.

 

Cuestiones para la reflexión

 

l. ¿Quiénes son los que nos han inspirado en la fe?

2. ¿Cuáles son los aspectos de fe que inspiran nuestra vida diaria?

3. ¿Qué principales enseñanzas consideramos que se nos transmitieron?

4. ¿Cómo podemos reconocer que Dios está trabajando con nosotros en la transmisión de la fe a las generaciones futuras?

 

  
OCTAVARIO DE ORACION PARA LA UNIDAD DE LOS CRISTIANO (2009)
Fuente: Conferencia Episcopal Española


Día quinto:  La fracción del pan en la esperanza
Lecturas
Éxodo 16, 13b-21a Este es el pan que el Señor os da como alimento
Salmo 116, 12-14.16-18 Alzaré la copa de la salvación
1 Corintios 11,17-18.23-26 Haced esto en memoria mía
Juan 6, 53-58 Este es el pan que ha bajado del cielo
 
Comentario
Desde la primera Iglesia de Jerusalén hasta ahora, la “fracción del pan” siempre ha sido un acto central para los cristianos. Para los de la Jerusalén actual, el partir el pan es tradicionalmente símbolo de amistad, perdón y compromiso frente a otros. Esta fracción del pan nos pone en el reto de buscar una unidad que pueda expresar algo de profético en un mundo de divisiones. También ese mundo es, de distintas maneras, tarea de todos nosotros. En la fracción del pan, los cristianos son el mensaje profético de esperanza destinado a toda la humanidad.
Actualmente, nosotros rompemos también el pan “con un corazón grande y generoso”; pero cada celebración de la Eucaristía nos recuerda también el hecho doloroso de nuestra desunión. En este quinto día de la Semana de oración, los cristianos de Jerusalén se reúnen en el Cenáculo, lugar de la última Cena. Y allí, sin celebrar la Eucaristía, rompen el pan en la esperanza.
Sabemos de esta esperanza cuando Dios se une con nosotros a través del desierto de nuestras propias insatisfacciones. El Éxodo nos informa cómo Dios responde a las murmuraciones del pueblo liberado: proporcionándole lo que necesitaba, ni más, ni menos. El maná del desierto es un don de Dios que nunca se puede guardar en reserva, ni comprender plenamente. Es, como lo celebra nuestro salmo, un momento que llama simplemente a la acción de gracias, ya que Dios “desató nuestras ataduras”.
San Pablo reconoce que romper el pan no significa solamente celebrar la Eucaristía, sino ser un pueblo eucarístico: llegar a ser el Cuerpo de Cristo en el mundo. En este contexto, esta breve lectura (1 Co 10-11) recuerda cómo la comunidad cristiana debe esforzarse para vivir: en una comunión en Cristo que determina una recta conducta en un contexto mundial difícil y guiándose sobre la realidad de una vida en Él. Vivimos “en la memoria de Él”.
Porque somos un pueblo de la fracción del pan, somos un pueblo de vida eterna, de vida en plenitud, como nos lo enseña la lectura de San Juan. Nuestra celebración de la Eucaristía nos incita a reflexionar sobre la manera en la cual se expresa día a día la abundancia de este don de vida, estemos en la esperanza o en las dificultades. A pesar de los retos diarios que conocen los cristianos de Jerusalén, dan prueba de que es posible alegrarse y esperar.
 
Oración
Dios de esperanza, te alabamos por el don que tú nos has hecho en la cena del Señor donde, en el Espíritu Santo, encontramos a tu Hijo Jesucristo, el pan vivo bajado del cielo. Perdona nuestra infidelidad a este gran don, nuestra vida de clanes, nuestra complicidad con las desigualdades, nuestra complacencia en la separación. Señor, te rogamos que se acelere el día en que toda tu Iglesia se reunirá para la fracción del pan y, en la espera de este día, haz que aprendamos aún más a ser un pueblo modelado por la Eucaristía para el servicio del mundo. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

 

  
OCTAVARIO DE ORACION POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS (2009)
Fuente: Conferencia Episcopal Española

Textos bíblicos, meditaciones y oraciones para el Octavario


Día sexto: Fuertes en la oración para actuar
Lecturas
Jonás 2, 1-9 ¡La salvación se halla en el Señor!
Salmo 67, 1-7 ¡Oh Dios, que todos los pueblos te alaben!
1 Timoteo 2, 1-8 Que se hagan peticiones por toda la humanidad, por los reyes y por todos los que tienen autoridad…
Mateo 6, 5-15 Hágase tu voluntad…
 
Comentario
Después de la asiduidad a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión fraterna y a la fracción del pan, la cuarta característica notable de la Iglesia primitiva de Jerusalén es la vida de oración. Los cristianos de Jerusalén y de otras partes tienen hoy experiencia de esta oración en la cual encuentran el poder y la fuerza necesarios. Por su testimonio, los cristianos de Jerusalén nos piden hoy tomar mejor conciencia de la manera como nos enfrentamos ante las situaciones de injusticia y desigualdad, allí donde estamos. En todo eso, es la oración la que da a los cristianos la fuerza para ejercer la misión común.
En Jonás, es la intensidad de la oración lo que permite la fantástica liberación del vientre del cetáceo. Su oración es sincera porque ella se eleva a los que se arrepienten de haber evitado la voluntad de Dios: se desvió de la llamada del Señor a profetizar, y fue llevado a un lugar sin esperanza. Y allí Dios va a escuchar su oración liberándole para permitirle su misión.
El salmo nos pide orar para que el rostro de Dios brille sobre nosotros, no solamente para nuestro propio beneficio, sino para que su ley sea conocida “entre todas las naciones”.
La Iglesiaapostólica nos recuerda que la oración forma parte del poder y de la aptitud a la misión y a la profecía para el mundo. La carta de Pablo a Timoteo nos enseña aquí a rogar especialmente por los que tienen autoridad en el mundo, para que llevemos juntos una vida tranquila y pacífica. Oramos por para la unidad de nuestras sociedades y de nuestros países, y por la unidad de toda la humanidad en Dios. Nuestra oración por la unidad en Cristo se extiende al mundo entero.
El dinamismo de esta vida de oración se arraiga en la enseñanza del Señor a sus discípulos. En nuestra lectura del evangelio según san Mateo, nos proponemos hablar de la oración como una fuerza “secreta” que no es fruto ni de la ostentación ni del espectáculo, sino de la humilde presencia del Señor. La enseñanza de Jesús se resume en el Padre Nuestro. Al decirlo juntos, formamos un pueblo unido que busca la voluntad del Padre y la edificación de su Reino aquí mismo sobre la tierra, y somos llamados a una vida de perdón y reconciliación.
 
Oración
Dios Padre nuestro, nos alegramos de que en todo momento, lugar y cultura, la gente se vuelve hacia ti para orar. Te damos gracias sobre todo por el ejemplo y la enseñanza de tu Hijo, Jesucristo, que nos enseñó a perseverar en la oración para que venga tu reino. Enséñanos a orar mejor entre los cristianos reunidos, para que tengamos siempre conciencia que tú nos guías y nos animas a través de todas nuestras alegrías y nuestros dolores, con la fuerza del Espíritu Santo. Amén.

 

  
OCTAVARIO DE ORACION POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS (2009)
Fuente: Conferencia Episcopal Española

Textos bíblicos, meditaciones y oraciones para el Octavario

Día séptimo: Vivir en la fe de la resurrección
Lecturas
Isaías 60, 1-3.18-22 Llamarás a tu muralla “Victoria” y a tus puertas “Alabanza”
Salmo 118, 1.5-7 No he de morir, viviré
Romanos 6, 3-11 Por el bautismo fuimos sepultados en Cristo… para que también nosotros emprendamos una vida nueva
Mateo 28, 1-10 Jesús les dijo: “No tengáis miedo…”
 
Comentario
La asiduidad de los primeros cristianos a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones sobre todo fue posible con el poder de vida de Jesús resucitado. Este poder continúa actuando, como dan prueba los cristianos de la Jerusalén actual. A pesar de las dificultades de la situación donde se encuentran, y cualquiera que sea la posible semejanza con Getsemaní y Gólgota, saben en la fe que todo se renueva en la verdad de la resurrección de Jesús de entre los muertos.
La luz y la esperanza de la resurrección transforman todo. Como anunció Isaías, la oscuridad se cambia en luz; todos los pueblos son iluminados. La fuerza de la resurrección irradia desde Jerusalén, lugar de la Pasión del Señor, y atrae a todas las naciones hacia su claridad. Es una nueva vida, donde la violencia se descarta y donde se encuentra seguridad en la salvación y la alabanza.
En el salmo, encontramos las palabras para celebrar la experiencia central del cristianismo: el paso de la muerte a la vida. Es la señal permanente del amor inquebrantable de Dios. Este paso de los terrores de la muerte a la nueva vida es lo que define a todos los cristianos. Ya que, como nos enseña San Pablo, por el bautismo hemos estado en el sepulcro con Cristo y hemos resucitado con él. Hemos muerto con Cristo, y vivimos para compartir su vida de resucitado. Podemos ver al mundo diferentemente, con compasión, paciencia, amor y esperanza, porque, en Cristo, las dificultades del momento nunca pueden ser la palabra final de la historia. A pesar de nuestras divisiones, nosotros los cristianos, sabemos que el bautismo nos reúne para permitirnos llevar la cruz en la luz de la resurrección.
Según el Evangelio, esta vida de resucitado no es un simple concepto o una idea alentadora; ella se arraiga en un acontecimiento vivo en el tiempo y en el espacio. Es el acontecimiento que nos relata la lectura del Evangelio de manera muy humana y expresiva. Desde Jerusalén, el Señor resucitado saluda a sus discípulos de todas las épocas, pidiéndonos a todos seguirlo sin temor. Va delante de nosotros.
 
Oración
Dios, que proteges a la viuda, al huérfano y al extranjero en un mundo donde muchos conocen la desesperación, tú has resucitado a tu Hijo Jesús para llevar esperanza a la humanidad y renovación a tierra. Sigue consolidando y unificando tu Iglesia en sus luchas contra las fuerzas de la muerte en un mundo donde la violencia hacia la creación y hacia la humanidad obscurecen la esperanza en la nueva vida que tú ofreces. Te lo pedimos en nombre de Cristo resucitado, en la fuerza de su Espíritu. Amén.
 

 

  
OCTAVARIO DE ORACION POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS (2009)
Fuente: Conferencia Episcopal Española

DIA OCTAVO Llamados al servicio de la reconciliación
Lecturas

Génesis 33, 1-4 Esaú corrió al encuentro de Jacob y lo abrazó, y lloraron
Salmo 96, 1-13 Decid a las naciones: “el Señor es rey”
2 Corintios 5, 17-21 Dios hizo la paz con el mundo por medio de Cristo y a nosotros nos ha confiado este mensaje de paz
Mateo 5, 21-26 Deja tu ofrenda delante del altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano…
 
Comentario
Las oraciones de esta semana nos han llevado a hacer un planteamiento común. Guiados por las Escrituras, somos llamados a volver a nuestros orígenes cristianos, los de la Iglesia apostólica de Jerusalén. Vimos su asiduidad en la enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y las oraciones. Al término de nuestras reflexiones sobre la comunidad cristiana ideal presentada en los Hechos 2,42, volvemos de nuevo a los contextos que son nuestros: realidades de divisiones, de insatisfacciones, de decepciones y de injusticias. Y allí, la Iglesia de Jerusalén nos plantea la siguiente cuestión: ¿a qué somos llamados, aquí y ahora, cuando terminamos esta Semana de oración por la unidad de los cristianos?
Los cristianos de Jerusalén de hoy nos sugieren una respuesta: somos llamados sobre todo al servicio de la reconciliación. Tal llamada se refiere a la reconciliación sobre los planes, y en toda una complejidad de divisiones. Oramos por la unidad de los cristianos para que la Iglesia sea signo e instrumento de curación de las divisiones e injusticias políticas y estructurales; para una coexistencia justa y pacífica entre judíos, cristianos y musulmanes; para que crezca la comprensión entre las personas de todas las creencias e increencias. En nuestras vidas personales y familiares, la llamada a la reconciliación debe también encontrar una respuesta.
Jacob y Esaú, en el texto del Génesis, son hermanos y sin embargo extranjeros uno del otro. Su reconciliación se produce mientras se podía esperar un conflicto. La violencia y las prácticas de ira se dejan de lado mientras que los hermanos se encuentran y lloran juntos.
El reconocimiento ante Dios de nuestra unidad como cristianos, y también como seres humanos, nos conduce al gran canto de alabanza del salmo hacia el Señor que gobierna el mundo con justicia y amor. En Cristo, Dios busca reconciliarse con todos los pueblos. San Pablo, que lo describe en nuestra segunda lectura, celebra esta vida de reconciliación como “una nueva creación”. La llamada a reconciliarse es una llamada a dejar actuar en nosotros la fuerza de Dios para hacer nuevas todas las cosas.
Una vez más, sabemos que esta “buena noticia” nos invita a modificar nuestra manera de vivir. Como san Mateo lo relata, Jesús nos exhorta con determinación: no podemos seguir presentando nuestras ofrendas en el altar sabiendo que somos responsables de las divisiones y de las injusticias. La llamada a la oración por la unidad de los cristianos es una llamada a la reconciliación. La llamada a la reconciliación es una llamada a actuar, incluso si fuere para interrumpir nuestras actividades eclesiales.
 
Oración
Dios de la paz, te damos gracias por enviarnos a Jesús para reconciliarnos en Él contigo. Danos la gracia de ser verdaderos servidores de reconciliación en nuestras Iglesias. Ayúdanos así a ponernos al servicio de la reconciliación de todos los pueblos, en particular en tu Tierra Santa, el lugar donde quieres abatir el muro de separación entre los pueblos, y reunir a cada uno en el Cuerpo de Cristo, ofrecido en sacrificio en el Calvario. Llénanos de amor a unos y a otros, para que nuestra unidad sirva a la reconciliación que deseas para toda la creación. Te lo pedimos en la fuerza del Espíritu. Amén.

  
Textos bíblicos, meditaciones y oraciones para el Octavario

ORACIONES SUPLEMENTARIAS*
Oración de los responsables de las Iglesias en Jerusalén
(3 personas para recitar las distintas partes de la oración)
Padre celestial,
Te damos gracias y te alabamos por el don de Jesús, tu único Hijo; por su nacimiento en Belén; su ministerio en toda la Tierra Santa, su muerte en la cruz, su resurrección y su ascensión. El ha venido a rescatar esta tierra y el mundo. El ha venido como Príncipe de la Paz.
Te damos gracias por todas las Iglesias y parroquias del mundo que se unen a nuestra oración de hoy por la paz. Nuestra Ciudad Santa y nuestra tierra necesitan mucho la paz. En tu inefable misterio y tu amor para con todos, haz que la fuerza de tu redención y de tu paz supere todas las barreras de culturas y religiones, y llene el corazón de todos los que te sirven aquí, los de los dos pueblos, israelí y palestino, y de todas las religiones. Envíanos responsables políticos dispuestos a dedicar su vida a una paz justa para sus pueblos.
Dales el valor de firmar un tratado de paz que ponga fin a la ocupación impuesta por un pueblo sobre otro, concede la libertad a los palestinos, da la seguridad a los israelíes y libéranos a todos del temor. Danos responsables que comprendan la santidad de nuestra ciudad y que la abren a todos sus habitantes, palestinos e israelíes, y a todo el mundo.
Sobre esta tierra que tú has santificado, libéranos a todos de los pecados de odio y asesinato. Libera las almas y los corazones de los israelíes y palestinos de este pecado. Concede la liberación a los habitantes de Gaza que conocen interminables pruebas y amenazas.
Ponemos en ti nuestra confianza, Padre celestial. Creemos que eres bueno y que tu bondad triunfará sobre los males de la guerra y el odio en nuestra tierra.
Imploramos tu bendición, especialmente sobre los niños y los jóvenes, para que su temor y la angustia del conflicto cambien a la alegría y a la felicidad de la paz. Oramos también por las personas mayores y minusválidas, por su propio bienestar y porque aporten la contribución que les es posible para el futuro de esta tierra.
Oramos finalmente por los refugiados, dispersados por el mundo a causa de este conflicto.
Tú, Dios nuestro, concede a los políticos y a los gobernantes que tienen responsabilidad la sabiduría y el valor de encontrar soluciones justas y adaptadas.
Todo eso, te pedimos en nombre de Jesús. Amén.
* Las oraciones se publican bajo la responsabilidad del grupo ecuménico de Jerusalén, constituido especialmente para la redacción de proyecto de textos para la Semana de oración por la unidad 2011.
21
Señor, haz de mí un instrumento de tu Paz
Haz de mí un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, ponga yo el amor.
Donde haya ofensa, ponga yo el perdón.
Donde haya duda, ponga yo la fe.
Oh Señor, que yo no busque tanto
Ser consolado, sino consolar,
Ser comprendido, sino comprender,
Ser amado, sino amar.
Haz de mí un instrumento de tu paz.
Donde haya desesperación, ponga yo la esperanza.
Donde haya tinieblas, ponga yo la luz.
Donde haya tristeza, ponga yo la alegría.
Haz de mí un instrumento de tu paz.
Porque es perdonando como se es perdonado,
Porque es dándose como se recibe,
Porque es muriendo como se resucita a la vida eterna.
(Oración atribuida a San Francisco).

 

© 1993-2009 José Luís Elizalde