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Fraternidad Mª Gabriella Imprimir
 
Fundada por Patrick Balland en Vitorchiano, en la fiesta de la Misericordia Divina del año 2001. Su finalidad, reunir a todas aquellas personas que quieran adquirir el compromiso, por el tiempo que consideren oportuno, para orar por la Unidad de los Cristianos, perteneciendo a dicha Fraternidad.
UT UNUM SINT
LA FRATERNIDAD MARIA GABRIELLA


Movimiento Católico de Oración con apertura ecuménica.
Todos juntos, testigos del Evangelio

NOMBRE Y ORIGEN DE UNA VOCACIÓN

La Hermandad María Gabriella toma su nombre de la Beata María Gabriella de la Unidad (1914-1939),
hermana trapense, nacida en Cerdeña (de nombre María Gabriella Sagheddu), religiosa del Convento de Grottaferrata, cercano a Roma, que fue beatificada el día 15 de Enero de 1983, por su Santidad Juan Pablo II, porque dio su vida por la Unidad de los Cristianos, como respuesta a las primeras llamadas del Abad Couturier, cuando lanzó la Primera Semana de Oración por la Unidad, en el año 1935.

Fue en Enero de 1938 cuando la joven hermana trapense, con su “SÍ”, se unió totalmente a la oración sacerdotal de su Señor Jesucristo: “Que todos sean uno como tú, Padre, estás en Mí y Yo en Ti; que ellos también sean UNO, para que el mundo crea que Tú me has enviado”. (Jn. 17, 21).

La hermana María Gabriella llamada por su vocación a vivir fuera del mundo, dedico toda su vida a la oración y meditación del capítulo 17 del Evangelio de San Juan y ofreció su vida por la Unión de todos los Cristianos.

Éste es el soporte de toda oración: la entrega total y sin reservas de la propia vida al Padre, por medio del Hijo, en el Espíritu Santo.

El ejemplo de Sor María Gabriella nos enseña, nos hace comprender cómo no existen tiempos, situaciones o lugares particulares para rezar por la Unidad. La oración de Cristo al Padre es modelo para todos, siempre y en todo lugar”. (Juan Pablo II, Encíclica “Ut unum sint”, 1995, nº 27)

DINAMICA ESPIRITUAL SUGERIDA POR LA HERMANA MARÍA GABRIELLA

El espíritu que en los años 30 inspiró al Abad Couturier, sacerdote de la diócesis de Lyon, a iniciar un diálogo con otras instituciones eclesiásticas fue verdaderamente una inspiración del Espíritu Santo, espíritu de unidad, para que pudiera reunir solamente a todos los bautizados. Un aliento profético lo trajo y tomó forma concreta en el Concilio Vaticano II, por medio del compromiso irreversible de la Iglesia Católica con el movimiento ecuménico.

La Beata María Gabriella, de forma intuitiva, introdujo en su vida contemplativa esta dinámica de oración y sacrificio que movió toda la práctica espiritual del inspirado sacerdote de Lyon.

“En la simplicidad de mi corazón me deleito, ofreciéndote a Ti, mi Señor, toda mi vida”. (María Gabriella)

La Fraternidad María Gabriella invita a todos los cristianos al “deber de unirse” en oración, para que el escándalo de la división de los Cristianos desaparezca, ya que esta división es la que debilita y añade nuevas controversias, en vez del testimonio que deben poner en el Dios del amor, de la paz y la justicia, en el Único que puede dar al hombre, a la pareja y a la familia la alegría y deleite de una vida unida.

EL COMPROMISO DE LA FRATERNIDAD MARÍA GABRIELLA

La Carta Fundacional que reúne a los miembros de la Fraternidad María Gabriella, reclama el servicio de las siguientes afirmaciones:

La unidad de la fe, la diversidad de las tradiciones eclesiales respetadas y aceptadas, es la expresión de la fidelidad a la voluntad de Cristo mismo.

El compromiso sugerido por la Beata María Gabriella es el de capacitar a las personas, cualquiera que sea su estado de vida, su denominación de fe o su vida contemplativa o secular, responder a la llamada a la UNIDAD por medio de la oración, bajo la dinámica de comunión y sacrificio, que obedezca y acate a esta exhortación evangélica: ser testigos, en un solo corazón, de la Buena Nueva del Evangelio.

A este propósito, la Carta Fundacional desea también que se lleve a efecto, o bien por medio de la oración y lectura, o concretamente, yendo en busca de las experiencias de la vida real de los hermanos y hermanas de las distintas denominaciones cristianas.

Para unirnos, necesitamos amarnos unos a otros; para amarnos, necesitamos conocernos unos a otros; para conocernos, debemos ir a encontrarnos unos con otros”. (Cardenal Mercier)

El compromiso, por sí mismo, ayuda a cada uno de los miembros a permanecer fiel a esta oración y encarnarla en las experiencias propias de su vida.

HISTORIA DE LA FRATERNIDAD MARIA GABRIELLA

La Fraternidad María Gabriella nació con el nombre de María Gabriella el día 22 de Abril de 2001 allí donde descansan sus restos mortales, el Convento Trapense de Vitorchiano (Italia), gracias a sus Miembros fundadores y la firma de la Carta Fundacional.

A través de esta Carta se asegura la comunión de todos los miembros de la Fraternidad, cualquiera que sea su modo de vida, su unión espiritual o la pertenencia como miembro de una congregación u otro movimiento eclesial.

Ya que la Fraternidad María Gabriella es un movimiento internacional de oración, su Carta está disponible en Francés, Italiano, Español, Alemán e Inglés.

La Fraternidad María Gabriella se alegra por depender de:
La comunión de oraciones de las Hermanas del Convento de Vitorchiano.
El apoyo de su Eminencia el Cardenal Walter Kasper, Presidente del Consejo Pontificio para la promoción de la Unidad de los Cristianos.
De Mons. Guy Gabnard, obispo de Belley-Ars (Francia)
De Mons. Lorenzo Chiarinelli, Obispo de Viterbo (Italia)
De Mons. Amedée Grab Obispo de Chur (Suiza)
La raíz eclesiástica es, a su vez, universal y local.

Para todo tipo de información o recepción de la Carta Fundacional de la Fraternidad, escribir o ponerse en contacto con:

Patrick Balland
La Cure
CH-1679 VILLARABOUD (Suiza)
E-mail:
patrick.balland@bluewin.ch


ALGUNOS TEXTOS DE REFERENCIA, ECOS Y ESPERANZAS DE UNA MISMA FE EN DIOS PADRE, EL HIJO Y EL ESPIRITU SANTO.

“No juzguéis a los demás” (Mt 7, 1) Muy a menudo hablamos de lo que no sabemos, o de un hermano a quien no conocemos bien, mientras que, puede ser, que ese hermano sea espiritualmente como un ángel”. (Starets Silouane, monje del Monte Athos – Grecia)

“La Unidad no excluye la evidencia de la diversidad. La cuestión es no luchar contra las diferencias. He aquí por qué es esencial rogar por la unidad, mucho más de lo que hacemos”. (Andrew Birmelé, Teólogo Luterano)

“Mirad, cuán bueno y agradable es
que los hermanos vivan en la unidad”.

Es como exquisito ungüento
sobre la cabeza,
que desciende hasta la barba de Aarón
y baja hasta la orla de sus vestidos

Es como el rocío del Hermón
que desciende sobre los montes de Sión
porque allí envía el Señor su bendición,
la vida eterna”. (Sal. 133)

“Dad por seguro, que tal división (entre los Cristianos), va abiertamente contra la voluntad de Cristo. Para el mundo, es objeto de escándalo y un obstáculo para la causa más santa: la predicación del Evangelio a toda criatura”.

(Preámbulo al Decreto sobre Ecumenismo del Concilio Vaticano II)
© 1993-2009 José Luís Elizalde