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El Rosario y la Paz Imprimir
 
Exhortación de Juan Pablo II animándonos a rezar por la Paz.
  
EL PAPA EXHORTA A REZAR EL ROSARIO POR LA PAZ
El Santo Padre Juan Pablo II
29-9-2002

Deseo encomendar a la oración del Rosario una vez más la causa de la paz. Estamos ante una situación internacional llena de tensiones, en ocasiones incandescentes. En algunas partes del mundo, donde el enfrentamiento es más fuerte –pienso en particular en la martirizada tierra de Cristo- se puede constatar que poco sirven los intentos de la política –siempre necesarios- si los ánimos permanecen exacerbados y no son capaces de una nueva mirada de corazón para retomar con esperanza el diálogo.”

Buscando el diálogo y con éste la unión de los pueblos, es decir la paz tan ansiada por todos, pero poniendo únicamente la esperanza de la victoria sobre el mal en Dios, se alcanzarán los frutos buscados; por el contrario sin el recurso humilde a Dios, nada se logrará de bien, sino sólo aumentar la tensión, la guerra y el terrorismo.

“Ahora bien, ¿quién puede infundir estos sentimientos? ¿No es acaso Dios? Es más necesario que nunca que se eleve a Él desde todo el mundo la invocación por la paz. Precisamente en esta perspectiva, el Rosario se revela una oración particularmente indicada. Construye la paz, pues al mismo tiempo que hace un llamamiento a la gracia de Dios, siembra también en quien lo reza esa semilla de bien, de la que se pueden esperar los frutos de justicia y de solidaridad en el vida personal y comunitaria.”

“Pienso en las naciones, pero también pienso en las familias. ¡Cuánta paz se aseguraría en las relaciones familiares, si se retomara el rezo del Santo Rosario en familia!”

Durante el ángelus, el domingo 26 de octubre 1997, el Papa dijo:

Amadísimos hermanos y hermanas:

1. El mes de octubre está dedicado a la oración del rosario, oración popular por excelencia, pues pertenece al patrimonio espiritual de todo el pueblo de Dios.
Mis predecesores amaron mucho esta oración, que Pío XII, de venerada memoria, definió "compendio de todo el Evangelio" (Carta al arzobispo de Manila: AAS 38 [1946] 419).

Mientras se acerca a su fin el primer año de preparación inmediata para el jubileo del año 2000, dedicado a Cristo Salvador, me agrada recordar lo que escribió el Papa Pablo VI en la exhortación apostólica Marialis cultus: "El rosario, oración evangélica centrada en el misterio de la Encarnación redentora, es (...) oración de sentido profundamente cristológico. En efecto, su elemento más característico la repetición litánica del "Dios te salve, María" (...), constituye la trama sobre la cual se desarrolla (...) la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del corazón de la mujer que estuvo más cerca del Señor" (nn. 46-47: AAS 66 [1974] 155-156).

2. ¡Cuántas veces, a lo largo de la historia, la Iglesia ha recurrido a esta oración, especialmente en los momentos de particular dificultad! El santo rosario ha sido instrumento privilegiado para evitar el peligro de la guerra y obtener de Dios el don de la paz. La Virgen, al aparecerse en Fátima a los tres pastorcitos, hace ya ochenta años, ¿no pidió el rezo del rosario por la conversión de los pecadores y la paz en el mundo?
¿Y cómo podría faltar la oración por la paz, al término de un siglo que ha conocido guerras terribles y que, por desgracia, sigue experimentado violencia y conflictos? Ojalá que, durante estos años que nos preparan para el tercer milenio cristiano, el rosario de María nos ayude a implorar a Dios la reconciliación y la paz de toda la humanidad.

3. Pero la paz del mundo pasa también a través de la paz de las familias, células fundamentales de la gran familia humana. Por eso, la Iglesia les presta especial atención, como ha testimoniado el reciente Encuentro mundial de Río de Janeiro.
Quisiera hoy volver a proponer a todas las familias cristianas la oración del rosario, para que puedan gustar la belleza de reunirse a meditar, con María, en los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos de nuestra redención, y santificar así tanto los
momentos alegres como los difíciles de la vida diaria. Orar juntos ayuda a la familia a estar más unida, a mantenerse más serena y a ser más fiel al Evangelio.

Que María, Reina del santo rosario, sea maestra y guía de todas las familias en esta oración, que amo particularmente.


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