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Sembl. P. José Gabriel Brochero, Pbro. Imprimir
 
Sacerdote argentino, (1840-1917) nacido en Sta. Rosa (Córdoba, Argentina), pasó toda su vida como párooco en el campo asistiendo a todos los parroquianos, en un área de más de 4.000 kms cuadrados. Fue declarado Venerable Siervo de Dios y murió a los 71 años leproso y ciego, el 26 de Enero de 1917. Su fe firme estaba alimentada por la Eucaristía, el Rosario, el Breviario y los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.
  
26 de enero de 1914
en su lecho de muerte partio para la casa del Padre mientras decia apretando el crucifijo entre sus manos:
"Yo me fío de la Misericordia de Dios".
"Cristo lavó mis pecados en su sangre..."
, decía
Brochero y esto es lo que siempre recordaba en su
corazón cuando pensaba en Cristo. Por eso decía a
sus paisanos haciéndoles mirar la cruz de la Capilla de la Casa de Ejercicios: "En la cruz está nuestra salud y nuestra vida... la fortaleza del corazón, el gozo del espíritu... la esperanza del cielo... ¿Tendremos valor para mirar al Salvador sin conmovernos y sin resolvernos a seguirlo, aunque sea caminando por el medio de la amargura, y aunque sea derramando nuestra sangre gota a gota hasta exhalar el alma?". (Plática sobre la
última Cena de Jesús).


BREVE BIOGRAFÍA DEL CURA BROCHERO



El Venerable Siervo de Dios José Gabriel del
Rosario Brochero nació en los aledaños de Santa Rosa de Río Primero (Córdoba, Argentina) el 16 de marzo de 1840. Era el cuarto de 10 hermanos, que vivían de las tareas rurales de su padre. Creció en el seno de una familia de profunda vida cristiana. Ingresó al Colegio Seminario Nuestra Señora de Loreto el 5 de marzo de 1856 y fue ordenado sacerdote el 4 de noviembre de 1866.

Desempeñó su ministerio sacerdotal durante laepidemia de cólera que desbastó Córdoba.A fines de 1869 asumió su extenso Curato de SanAlberto, de 4.336 kilómetros cuadrados, con poco más de 10.000 habitantes que vivían en lugares distantes, sin caminos y sin escuelas, incomunicados por lasSierras Grandes de más de 2.000 metros de altura. Elestado moral y la indigencia material de sus habitantes eran lamentables. El corazón apostólico del P. Brocherono se desanima, sino que desde ese momento dedicará su vida toda no sólo a llevar el Evangelio sino a educar y promocionar a sus habitantes.

En 1870 comenzó a llevar a hombres y mujeres a Córdoba, para hacer los Ejercicios Espirituales. Recorrerlos 200 km. requería tres días a lomo de mula, con unacaravana de quinientas personas. Al regresar, después de nueve días de silencio, oración y penitencia, susfeligreses iban cambiando de vida, seguían el Evangelio y buscaban el desarrollo de la zona.

En dos años, con sus feligreses, construyó la Casa de Ejercicios de Villa del Tránsito (localidad que hoy lleva su nombre). Fue inaugurada en 1877 con tandas que superaron las 700 personas, pasando por la misma, durante el Ministerio parroquial del Venerable Cura Brochero, más de 70.000 personas. También construyó la casa para las religiosas, el Colegio de niñas y la residencia para los sacerdotes.

Construyó más de 200 kilómetros de caminos y varias iglesias, fundó pueblos y se preocupó por la educación de todos. Solicitó ayuda ante las autoridades y obtuvo mensajerías, oficinas de correo y estafetas telegráficas. Proyectó el ramal ferroviario que atravesaríael Valle de Traslasierra uniendo Villa Dolores y Soto (provincia de Cordoba, Argentina)para sacar a sus queridos serranos del "abandono detodos, pero no de Dios", como solía repetir.

Predicó el Evangelio asumiendo el lenguaje de sus feligreses para hacerlo comprensible a sus oyentes.

Celebró los sacramentos, llevando siempre lo necesario para la Misa en su mula "Malacara". Ningún enfermo quedaba sin los sacramentos, para lo cual ni la lluvia ni el frío lo detenían. "Ya el diablo me va a robar un alma", decía.

Se entregó por entero, especialmente a los pobres y alejados, a quienes buscó para acercarlos a Dios.
Días después de su muerte, un diario no católico de Córdoba escribe: "El Cura Brochero contrajo la enfermedad que lo ha llevado a la tumba, porque visitaba durante mucho tiempo y hasta abrazaba a un leproso abandonado por ahí". Debido a su enfermedad renunció al Curato. Murió leproso y ciego el 26 de enero de 1914.

"La vida la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí". (Gál. 2, 20)
Dice Jeremías 15-16: "Cuando se presentaban tus palabras, yo las devoraba. Tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón". La fe del Cura Brochero creció porque él cultivó, a lo largo de toda su vida, un profundo y vivo amor a la Palabra de Dios y fue constante en su simple fidelidad de oración de cada día.

Brochero fue un hombre de fe. Vivió gozosamente el Misterio cristiano. Y vivió la alegría de su Sacerdocio.
Solamente así se puede entender su vida y su ministerio sacerdotal. Gracias a su fe, "enamorado" del Señor en la Eucaristía y de sus feligreses ("amorosos", los llama en una de sus cartas), su entrega fue total, permanente y alegre. Su vida de fe se nutrió de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, la Misa diaria, aún en sus largos viajes, y en su habitación de enfermo, su Rosario, el Breviario que llevaba a la cintura, según testigos, y que rezaba diariamente. "Vivía según la fe", anota un testigo. De ahí su caridad pastoral y su muerte en cruz. En ella encontró sostén y fortaleza en su larga enfermedad y, gracias a ella, él pudo decir antes de morir: "Yo me fío de la Misericordia de Dios".

Sin una fe así, como donación personal a Cristo y, al mismo tiempo, heróica, hubiera sido imposible llevar a cabo toda la obra que cumplió. (No hubiera sido un "Instrumento" apto...). Y supo inculcar, además, comoviejo "doctrinero" y tesonero "catequista", a sus fieles, ese espíritu de Fe, que aún perdura, extendiéndose a toda su Provincia y a la Argentina.


ORACIÓN (para uso privado):
Señor, de quien procede todo don perfecto: Tú dispusiste que el P. Brochero fuese pastor y guía de una porción de tu Iglesia, y lo esclareciste por su celo misionero, su predicación evangélica y una vida pobre y entregada; te suplicamos que completes tu obra, glorificando a tu Siervo con la corona de los Santos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

(PadreNuestro, Ave María y Gloria).


Fuente: Web del Cura Brochero


© 1993-2009 José Luís Elizalde