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Textos Bíblicos Imprimir
 
He aquí algunos textos bíblicos sacados del Antiguo y del Nuevo Testamento, especialmente para el Apostolado de la Oración.
  
JESÚS NOS DIJO:

(Mt 7, 7) “Pedid y recibiréis, llamad y se os abrirá, buscad y encontraréis”.

(Mt 9, 37-38) “Rogad al Señor de la Mies que envíe obreros a su Mies”.

(Jn 16, 23) “Cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo concederá”.
(Jn 16, 24) “Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre: Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo” (Jn 16, 24)

(Mt 6, 5-9) “Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar de pie en las sinagogas y en los ángulos de las plazas para ser vistos; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, cuando ores, entra en tu cámara y, cerrada la puerta, ora a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará. Y orando, no seáis habladores... no os asemejéis a ellos porque vuestro Padre conoce las cosas de que tenéis necesidad antes de que se las pidáis”.

(Mt 11, 28) “Venid a Mí los que estáis fatigados y cargados, que Yo os aliviaré”.

(Mt 18, 19-20) “También os aseguro que, si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa, la obtendrán de mi Padre celestial. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.”

TEXTOS BIBLICOS PARA LA ORACIÓN

Mateo 6, 5-8; Lucas 11, 1-13:

"Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, porque son amigos de hacer la oración puestos de plantón en las sinagogas y en los cantones de las plazas, para exhibirse delante de los hombres: en verdad os digo, firman el recibo de su paga. Mas tú, cuando ores, entra en tu recámara y echada la llave a tu puerta, haz tu oración a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que mira a lo secreto, te dará la paga. Y al orar no charléis neciamente como los gentiles, pues se imaginan que con su mucha palabrería serán escuchados. No os hagáis, pues, semejantes a ellos, que bien sabe vuestro Padre de qué tenéis necesidad antes de que se lo pidáis".

Mateo 7, 7-11: "Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá, porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. O ¿quién habrá entre vosotros a quien su hijo pidiere pan..., ¿por ventura le dará una piedra?; o también le pidiere un pescado, ¿por ventura le dará una serpiente? Si, pues, vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará bienes a los que se los pidieren?"

Mateo 14, 23: "Y habiendo despedido a las turbas, subió al monte a solas para orar. Y entrada la noche, estaba allí solo".

Mateo 17, 19-21: "Entonces, llegándose los discípulos a Jesús a solas, dijeron: ¿Por qué no pudimos lanzar al demonio? Él les dijo: Por vuestra poca fe. Porque en verdad os digo que, si tuvierais fe como un granito de mostaza, diréis a este monte: Trasládate de aquí allá, y se trasladará, y nada os será imposible. Ese linaje de demonios no sale si no es con oración y ayuno".

Mateo 18, 19-20: "En verdad también os digo que si dos de entre vosotros se concertaren sobre la tierra acerca e cualquier cosa que pidan, les será otorgado por mi Padre que está en los cielos. Pues dondequiera que estén dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos".

Mateo 20, 29-34: "Y al salir ellos de Jericó los siguió un gran gentío. Y he aquí que dos ciegos, sentados junto al camino, en oyendo que Jesús pasaba por allí, se pusieron a gritar, diciendo: "¡Ten piedad de nosotros, Señor, Hijo de David". Pero la gente los increpaba diciéndoles que callasen. Mas ellos gritaron más, diciéndole: "Señor, ten piedad de nosotros, Hijo de David". Y deteniéndose Jesús les llamó y les dijo: ¿Qué queréis que haga con vosotros? Dícenle: "Señor, que se abran nuestros ojos". Compadecido Jesús, tocó sus ojos. Y al punto recobraron la vista y le siguieron".

Mateo 21, 18-23: "Al amanecer, volviendo a la ciudad, sintió hambre. Y viendo una higuera en su camino, fue a ella, y nada halló en ella, sino hojas solamente, y le dice: "¡No brote ya fruto de ti por siempre jamás!" Y se secó de repente la higuera. Y al verlo, los discípulos se maravillaron y decían: ¡Qué de repente se secó la higuera! Mas respondiendo Jesús les dijo: "En verdad os digo que, si tuviereis fe y no titubeareis, no sólo haréis eso de la higuera, sino que aún si dijereis a este monte: "Quítate de ahí y échate al mar", se hará; y todo cuanto pidiereis en la oración con fe, lo recibiréis".

Mateo 6, 9-15: "Vosotros, pues, habéis de orar así:
"Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del malvado.
Porque si perdonareis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonareis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará las vuestras".

Mateo 26, 39-46: "Y adelantándose un poco, cayó sobre su rostro, y oraba diciendo: "Padre mío, si es posible, pase de Mí este cáliz; mas no como yo quiero, sino como quieres Tú. Y viene a los discípulos y los halla durmiendo, y dice a Pedro: "¿así que no pudisteis velar una hora conmigo? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu, sí, está animoso, mas la carne es flaca".
De nuevo por segunda vez, habiéndose apartado, se puso a orar, diciendo: "Padre mío, si no es posible que pase este cáliz sin que yo lo beba, hágase tu voluntad. Y viniendo otra vez, los halló durmiendo, porque estaban sus ojos cargados. Y habiéndolos dejado, retirándose de nuevo, oró por tercera vez, repitiendo de nuevo las mismas palabras. Entonces viene a los discípulos y les dice: "Ya por Mí, dormid y descansad. ¡Ea! Ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. Levantaos, vamos; mirad que está aquí cerca, el que me entrega".





© 1993-2009 José Luís Elizalde